El domingo comienza en Australia un nuevo Mundial tras una pretemporada sobresaliente del piloto español.
27 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Si las reglas de la fórmula 1 fueran tan mecánicas como sus monoplazas, Fernando Alonso sería el próximo subcampeón del mundo. En los tres últimos años ha pasado de ser probador a sexto clasificado y, en el 2004, cuarto mejor piloto. Pero hasta las herméticas leyes que rigen los coches más rápidos del mundo tienen por encima una norma suprema que todo lo condiciona, el factor suerte. El próximo domingo en Melbourne comienza una nueva temporada para el asturiano, otra vez con Renault pero con un nuevo compañero, Giancarlo Fisichella. La escudería francesa, como el resto, ha vivido un intenso año para adaptar su monoplaza a las normas de la FIA, obcecada en reducir los gastos de la competición y ganar seguridad. Para ello ha decidido que cada motor debe durar dos grandes premios, cada juego de neumáticos un fin de semana y los alerones deben reducir la adherencia al asfalto, obligando a un pilotaje más moderado. Renault ha respondido con un monoplaza lleno de branquias, con cintura de avispa y los escapes dirigidos al alerón trasero para ganar sujeción. Los resultados no han tardado. En los recientes ensayos celebrados en Montmeló, Alonso dio el aviso quedándose a menos de dos milésimas del récord del circuito. Pero el piloto español prefiere insistir en las impurezas del R25: «Hemos marcado muy buenos tiempos, pero en todas las simulaciones de carrera han ido surgiendo pequeños problemas en el motor, la electrónica y el cambio, el coche es rápido y la prioridad ahora es buscar más fiabilidad». La pretemporada de un Mundial es una partida de póker. Ferrari ya ha enseñado su nuevo bólido, pero no lo usará hasta la quinta cita del campeonato. Y las otras escuderías punteras como BAR-Honda y McLaren podrían añadir algunos elementos nuevos en los ensayos de Albert Park. Una cosa está clara: por primera vez Renault competirá con el mismo número de caballos que los otros equipos, obligados a reducir potencia para alargar la vida del motor. Pero nadie olvida que en la pretemporada del 2004 Ferrari rodaba dos segundos por debajo del resto y en la primera carrera Michael Schumacher ganó con una holgura escandalosa. El Mundial del 2005 hablará más español que nunca. Marc Gené trabajará como piloto de pruebas del equipo Ferrari. Por el momento será el responsable del primer desarrollo del F2005. Por su parte, Pedro de la Rosa comienza como tercer piloto de otro grande, McLaren, por detrás de Raikkonen y Montoya. Sólo Renault, McLaren y Honda parecen una amenaza para la potente escudería roja. Williams, con Webber y Heidfeld como pilotos, se cae en las quinielas. Conviene seguir el trabajo de Toyota que congrega al enemigo y al ex compañero de Alonso, Ralf Schumacher y Jarno Trulli.