Los ferrolanos recibieron cuatro goles en la segunda parte.
13 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El Racing cayó goleado en su estadio de A Malata, donde ayer perdió por 1-4 frente al Nástic de Luis César, quien en la pasada campaña se encargaba de dirigir el banquillo de los ferrolanos. Los racinguistas siguen complicándose la vida y dejando escapar en casa lo que tanto trabajo les cuesta ganar lejos de A Malata. Sólo los continuos malos resultados de los equipos de abajo -a todo el mundo le cuesta ganar- evitan que los ferrolanos no se encuentren ahora mismo con el agua al cuello. En el partido de ayer al equipo verde le faltó concentración para haber mantenido durante todo el partido la atención que tuvo en la primera media hora del choque. Se fue al descanso ganando por 1-0 aunque recibió cuatro tantos en los segundos cuarenta y cinco minutos. Tampoco tuvieron un buen día los hermanos Veiga, no consiguieron arreglar en el descanso lo que se veía venir al final de la primera parte, fallaron al optar por la alineación del brasileño Flavio Barros, ya que estuvo muy desafortunado, y tardaron mucho en hacer los cambios para tratar de buscar una reacción en el equipo, ya que con los que estaban en el campo parecía imposible. La permanencia está a 16 puntos, al alcance de la mano, aunque los ferrolanos no deberían de confiarse como lo están haciendo. Lograr el objetivo lo antes posible es fundamental ya que la recta final de la competición en la Segunda División suele resultar especialmente sorprendente por los resultados que se producen. El equipo de los hermanos Veiga comenzó bien el partido de ayer, con una buena presión y numerosas llegadas en ataque. Los ferrolanos se adelantaron en el marcador con un gol anotado por David Franch e incluso dispusieron de ocasiones para hacer dos o tres goles más. Sin embargo, a partir de su gol, los racinguistas se durmieron, lo que permitió al Nástic hacerse con la posesión del balón. Antes de llegar al descanso el Nástic tuvo dos buenas ocasiones para empatar el choque, aunque en ambas acciones el acierto del defensa De Palmas lo evitó el sacar un par de balones bajo los palos. Los cambios En la segunda parte Luis César le complicó la vida a los hermanos Juan y José Veiga. Adelantó a su equipo, puso a Iván Ania a jugar por la banda izquierda (en la primera parte lo había hecho por la derecha) y metió a Bolo buscando los balones por arriba. Posteriormente, con el partido ya casi decidido, también sacó a Pinilla para dar entrada a Serrano y mejorar el potencial de su equipo en el remate por arriba. El Racing desapareció del terreno de juego en la segunda parte. El Nástic se hizo con la posesión del balón de una forma definitiva y fue a por el partido. Cuatro acciones a balón parado, en las que fue clave la inspiración del asturiano Iván Ania, supusieron cuatro balones en la red de los racinguistas. La defensa del Racing, pese a su fortaleza, fue una coladera por arriba frente a un equipo mucho más despierto, que pudo acabar el choque con una goleada de escándalo. Tampoco estuvo acertado José Bello, que pudo hacer algo más en alguno de los tantos. Los goles del rival fueron cayendo al cesto, sin que llegara la reacción de los jugadores ferrolanos. Con un marcador adverso de 1-2 Meca entró en lugar de un desafortunado Flavio Barros y pocos minutos más tarde Pina entró por Sito Castro. Los Veiga ya ni hicieron el tercer cambio. Un par de llegadas en las que Carlos pudo marcar y un remate de Juanito que salva el portero Juanjo Valencia, fue todo el balance ofensivo del equipo ferrolano en esta segunda parte del choque. Los catalanes jugaron muy adelantados, con Juanjo Valencia jugando casi de libre, y el Racing no supo como sacar provecho a sus acciones de ataque. El pichichi de la categoría, Mario Bermejo, trató de pelear por hacerse con algún balón, aunque con escaso acierto. El ataque del Racing casi no existió, por lo que tampoco Meca pudo aportar nada ni mejorar lo que antes estaba haciendo Flavio Barros. Tras el cuarto gol del Nástic, Luis César decidió sentarse en su banquillo. Sus jugadores, aunque nunca renunciaron a seguir el ataque, optaron por las constantes pérdidas de tiempo, lo que todavía empeoró más el sufrimiento del equipo ferrolano, impotente ante un equipo que le había ganado claramente la partida, cuando en la primera parte había podido dejar sentenciado el partido a su favor. El árbitro del partido, el valenciano Ayza Gámez -a quien no se le puede echar la culpa de la derrota del encuentro de ayer- añadió al partido cinco minutos, aunque estaba más cerca el quinto del Nástic que la remontada verde. Los ferrolanos se fueron al vestuario decepcionados por la derrota.