La confesión de Robert Hoyzer señala a tres jugadores del Hertha habituales de un local berlinés donde la policía detuvo a cuatro personas acusadas de amañar partidos
30 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El café King de Berlín, un pequeño y alegre local de copas donde también se sirven suculentos desayunos, propiedad de una familia croata, tiene, desde el viernes pasado, la incómoda fama de ser el lugar donde se llevó a cabo la mayor estafa que haya vivido nunca el fútbol profesional de Alemania. Aquí, el árbitro tramposo, Robert Hoyzer, vendió sus servicios a una mafia croata y, en este local, ubicado a pocos cientos de metros de la famosa Gedächtniskirche, tres jugadores del equipo de Berlín de Primera División, el Hertha BSC, aparentemente vendieron sus servicios para influir en el resultado de un partido de la Copa de Alemania. El viernes pasado, Robert Hoyzer confesó sus pecados a la Fiscalía de Berlín, e involucró a varios árbitros profesionales y también a varios jugadores de la Bundesliga. «Las acusaciones hechas sobre mí son en esencia ciertas», reconoció Hoyzer, al que se le acusa de amañar al menos cinco partidos en los que arbitró: Rot Weiss Essen-Colonia, Ahlen Wacker-Burghausen, Paderborn-Chemnitzer, Eintracht Braunschweig-St Pauli y Wuppertaler -Werder Bremen Amateurs. Uno de estos clubes, el Paderborn, ya ha adelantado a la DFB (la federación alemana de fútbol) que uno de sus jugadores recibió dinero de este grupo croata de apuestas ilegales. «Pequeña pieza» Poco después de su asunción de culpa, un impresionante despliegue policial tomó por asalto el café King, para intentar descubrir nuevas pistas sobre un escándalo que está arruinando el honor del fútbol alemán. «Mi defendido es sólo una pequeña pieza en el engranaje» de corrupción futbolística, indicó el abogado de Hoyzer. La policía arrestó a cuatro personas, todas de nacionalidad croata. Pero el dueño del café King, antes de ser arrestado, había tenido tiempo para confesar a un periodista de la revista Focus que un grupo de jugadores del Bertha eran clientes habituales del Café, como el angoleño Nando Rafael, el croata Josip Simunic y el alemán Alexander Madlung. Las tres estrellas del Hertha estaban en la cancha, el 22 de septiembre de 2004, cuando el equipo de Berlín cayó sorprendentemente derrotado por 2-3 contra el Brausnchwieg, un equipo de la liga regional, gracias a un extraordinario autogol dque nadie logra aún explicarse. El responsable de la derrota fue Alexander Madlung. Uno de los detenidos en la operación ha afirmado haber ganado 90.000 euros en esa apuesta. En la ronda de clasificación de la Copa de Alemania también estuvieron presentes en sendos estadios tres árbitros profesionales que eran clientes habituales del café King. Las coincidencias que se produjeron en el pequeño local convencieron a Die Welt , uno de los periódicos más importantes del país, para afirmar en su edición de este sábado, que en Alemania, «los partidos de fútbol se manipulan y se venden». Peor aún. La sospecha que existe sobre la honestidad de los árbitros de la Bundesliga obligó a los ejecutivos de la Asociación Alemana de Fútbol (DFB), a cambiar el árbitro del Werder Bremen-Hansa Rostock, aunque se trata, según la federación, «de una meduda puramente preventiva». «Si hace diez días me hubieran preguntado si yo estaba seguro que no hay manipulación en la Bundesliga, yo habría respondido: sí estoy seguro», afirmó el presidente de la DFB, al justificar la medida. «Pero después de todo lo que ha pasado, ya no puedo decir semejante cosa». Antecedentes Los responsables del fútbol alemán temen que se repita el escándalo de 1971, cuando 53 jugadores, dos entrenadores, seis árbitros y dos clubes (Arminia Bielefeld y Kickers Offenbach) por amañar los resultados de varios partidos. El peaje que se cobró el fútbol alemán fue 800.000 espectadores menos la temporada siguiente y un millón en la 72/73. Ahora, como antes, hay un Mundial a la vista en Alemania. Por ello, poco antes de iniciarse la jornada de la Bundesliga, la presidencia del Hertha BSC salió en defensa de la honestidad de sus jugadores. En un comunicado firmado por su presidente, Bernd Schiphorst, el club admitió que los tres jugadores eran clientes del café King, pero apostó por la honestidad de las tres estrellas del equipo. A pesar de la declaración de fe, el club decidió dejar en el banquillo de suplentes al croata Josip Simunic, en el partido que debe disputar este domingo frente al Bayern de Múnich. Las sospechas de corrupción que se ciernen sobre el fútbol profesional alemán están cogiendo un cariz casi grotesco, pero tienen una base real: después de la confesión publica de Robert Hoyzer y sus declaraciones a la Fiscalía de Berlín, todo el mundo sospecha que los partidos de la Primera y Segunda División de la Bundesliga están manipulados. «¿Se jugará limpio hoy?», se preguntó este sábado Bild , el periódico que leen doce millones de alemanes, al poner énfasis en las enormes dudas que están arruinando el buen nombre del fútbol profesional alemán. «Después de la confesión de Hoyzer, árbitros, jugadores y funcionarios se encuentran bajo una estrecha vigilancia».