Un polémico doble penalti apea al Lobelle de la Copa

Manuel García Reigosa
M. G. Reigosa PAMPLONA | ENVIADO ESPECIAL

DEPORTES

El cuadro compostelano tutéo al campeón y acarició la sorpresa

21 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El sueño de una final gallega se desvaneció en la prórroga tras una polémica decisión arbitral. El Lobelle estuvo muy cerca de apear al actual campeón de todo, el Interviú Boomerang. Se quedó a un paso. Hoy es el turno para el Azkar, que se mide al anfitrión. Sea como fuere, los dos equipos depararon una primera parte sumamente interesante y entretenida, bien peleada por ambos lados. El Lobelle entró muy centrado en el partido y dominó el primer tramo jugando con inteligencia y paciencia a partes iguales. En defensa, se agrupaba bien cerca del área y tapiaba todas las vías de paso al Interviú, que sólo encontraba opciones en los lanzamientos lejanos. Con el balón en su poder, los santiagueses buscaban la circulación sin asumir riesgos innecesarios. Se multiplicaban las ayudas y Diego estuvo magistral en los cruces. El colectivo de Venancio se puso por delante con un par de zarpazos en un minuto. En el cinco, Alemao conectó con Betao, defendido en la frontal del área por Marquinho. El pívot brasileño hizo valer su envergadura y su peso ante el más pequeño de los del Interviú. Giró y fusiló. Por supuesto, fue Schumacher el que pilotó la remontada, pendiente de todos los detalles, arriba y abajo. La primera contra del rival acabó en gol, tras un rechace. Y, casi a continuación llegó el empate. No era un chut. Era un pase, pero tocó en César y acabó en la red. Aprovechando la inercia, llegó el tercero del Interviú, en una sensacional volea que Neto clavó en la escuadra. A partir de ahí, los de Candelas volvieron a levantar el pie del acelerador. E incluso tuvo descanso Schumacher, a 2.40 del intermedio. El Lobelle no se encogió y tuvo cuatro buenas ocasiones, especialmente un trallazo de César que escupió el larguero. En el arranque del segundo tiempo el Lobelle descubrió el peligro que entraña adelantar la línea de presión frente al Interviú. A las primeras de cambio, el rival salió con maestría y llegó en superioridad numérica, un tres para dos que neutralizó Toni. No se descompuso el conjunto santiagués. Siguió apelando a la concentración y al buen criterio. Sin olvidar la paciencia. El premio del empate llegó en un saque lateral cabeceado por Betao, que entró al remate con la fuerza de un acorazado. A partir de ahí el partido entró en una fase de equilibrio. Y en los momentos de más tensión, los matices arbitrales cobraron relevancia porque en un visto y no visto cargaron al Lobelle con cinco faltas. Y se desentendieron en un posible penalti de Luis Amado a Betao. Las últimas acometidas con peligro fueron madrileñas. Pero no se movió el marcador y cayó la prórroga, con el sistema del gol de oro. En el tiempo suplementario el Lobelle no tuvo opción. Porque no le dejaron. Entre Toni y Diego evitaron el gol de Schumacher. Y de una acción que sorprendió incluso a Marquinho, salió un doble penalti pitado por el mismo árbitro que se inhibió en la acción de Betao y Luis Amado.