«Si te entrenas, bárbaro y si no también; no he visto algo igual»

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade A CORUÑA

DEPORTES

El delantero critica la falta de motivación a los jugadores por parte del entrenador y advierte que no todos los futbolistas del Deportivo trabajan como es debido

17 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

A Walter se le acaba la paciencia. Harto de ver cómo unos corren y otros no, pone los puntos sobre las íes. Cree que en el Deportivo «no se están haciendo las cosas como se debería», que hay «injusticias» y que es preciso «trabajar más, porque pasan los días y el equipo sigue sin funcionar. «Se puede ganar algún partido de casualidad», dice, pero sin una imagen compacta. Encima «hay gente que se lava las manos a la hora de hablar»; que «si ganan, ganan unos, y si pierden, pierden otros». -¿En qué sentido lo dice? -Ayer escuché al entrenador después del partido y dijo que ni tú, periodista, ni yo, jugador, podemos hacer nada. Es verdad que el periodista no puede, pero el entrenador puede hacer muchas cosas y no las hace. -¿Por ahí va lo de las injusticias? -Ustedes saben que no se está entrenando como se debe. No pasa nada si se trabaja bien o mal, y eso no puede ser. Nunca he visto un entrenador que no exija a un futbolista cuando no trabaja como tiene que trabajar. Y así está pasando. -¿Y esto es algo nuevo? -Hace cinco años que se viene haciendo lo mismo. Pero llega un momento que pasa lo que está pasando. No es posible que se entrene así y las cosas salgan siempre bien. El año pasado, el equipo llegó a semifinales de la Champions, pero no todos los días son de color de rosa. Se dio la casualidad de que empezamos a ganar partidos, teníamos mucha confianza y ésa fue la base de la hazaña. Pero no es tan fácil. Si no se labura, el reflejo llega el domingo, y cuando queramos acordarnos, estaremos allá abajo. -Pero sabe que algún jugador ni viene a entrenarse a veces, o viene y se va. -No quiero entrar en nombres. Ustedes son los que ven a cada jugador, el entrenador también. Se están cubriendo uno al otro. Tiran la piedra y esconden la mano. Ya digo que hay injusticias que estoy hasta los huevos de ver, de darme cuenta en los entrenamientos de que no pasa nada. Si te entrenas, bárbaro, y si no, también. La verdad, nunca he visto algo igual. -¿Profesionales con el puesto garantizado? -Quizá no tan garantizado, pero sí. Entiendo que tengas un futbolista, que tengas ganas de poner un equipo esté bien o mal. De acuerdo, que haga lo que se le antoje en ese sentido. Pero si alguien se para en medio de la cancha, que el técnico se ponga a cagarlo a gritos para decirle lo que tiene que hacer. ¿Cómo puede ser que en la carrera continua, en el trabajo físico no nos entrenemos a muerte? Y claro, el fin de semana juegas 20 minutos y estás muerto. Si no haces lo que tienes que hacer durante la semana, al nivel que se juega aquí en Europa ¡te mueres! Clarísimo está. Y eso es lo que está pasando. -Y con gente joven. -Dicen que Fran tiene 35 años y que ya no tiene no sé cuánto, y Fran es de los que más se entrenan. Y yo no puedo creer a veces que esté Fran delante del todo, corriendo, y que haya gente de 24 a 28 años que va por allá atrás, y él 50 metros por delante. Esto no se puede concebir. -¿Por eso les pasan por encima todos los equipos? -Todos los equipos están físicamente mejor que nosotros, porque acá no se exige. Ponen un trabajo físico y si lo haces bien. Si no, pues nada. Hay 6 o 7 jugadores que lo hacen como lo tienen que hacer, y somos 22 o 23. Y así no se puede. Es imposible. Al menos hay que laburar y tirar del barco para delante, porque si no se hunde. -¿Peligra el equipo? -Estamos en una balanza y nos caemos para un lado u otro. Es impresionante lo que hemos perdido en cinco o seis partidos. En los últimos minutos, en errores garrafales... De acuerdo, somos nosotros los que nos equivocamos por falta de concentración, por no ir a romper la pelota, a trancar como si fuera la última oportunidad para ser campeones. Vamos a medias, no hacemos una falta para cortar una jugada. El domingo, el portero rival perdió tiempo y nadie dijo nada al árbitro. No nos hablamos en el campo... Yo qué sé, está todo mal. Vale, pero no sólo es falta de concentración, sino también de motivación. Nadie nos motiva. El técnico, que debe ser el primero en darle para delante al equipo, no lo hace. Dice una cosa en la charla, pero otra en la sala de prensa, y no nos chupamos el dedo. -¿Y qué piensan otros? -Yo hablo y mañana a lo mejor sale otro, o no, pero está todo el mundo disconforme y no puede ser. No hay quien dé un grito al entrenar y diga cómo hay que hacer las cosas, y si hablo soy el malo de la película. Pero yo me voy muerto a mi casa todos los días, y hay gente que no. Tengo que dormir siesta porque estoy reventado y al día siguiente llego roto a trabajar. El día de baño-masaje lo necesito porque me duele todo. Otros, no. Y si ni siquiera vienen no pasa nada, no les dicen nada y juegan el domingo. Parece que es otro día libre, que no descansamos sólo el martes, sino también el viernes. Y así ¿con qué cara puedes afrontar un partido? No podemos sorprendernos por perder, así que vamos a intentar levantar esto.