El acierto de González Vázquez

Pedro J. Barreiros REDACCIÓN

DEPORTES

JOSÉ ANTONIO GOÑI

El colectivo arbitral defiende la actuación del colegiado gallego, que dejó a criterio de los clubes la disputa del Osasuna-Valencia

17 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El Osasuna y el Valencia se enfrentaron el domingo en un partido marcado por el drama. La noticia del fallecimiento de la hija pequeña del defensa che Marco Caneira, que se conoció cuando el encuentro ya había comenzado, trascendió al espectáculo. Después del choque, futbolistas, entrenadores y dirigentes se preguntan por la conveniencia de haber jugado. Muchos conceden a la Federación -que ayer por medio de su presidente Ángel Villar aseguró que había estado presente en las decisiones tomadas- o al propio colegiado de la contienda, el gallego Bernardino González Vázquez, la responsabilidad de que finalmente se hubiera disputado. Pero ¿cómo hay que actuar en estos casos? ¿González Vázquez obró bien? Los expertos consultados defienden como acertado el criterio del árbitro, que dejó en manos de los clubes la disputa o no del partido. Indican, en suma, que las normas federativas no contemplan un caso como el sucedido y señalan que el árbitro únicamente basó su decisión en el factor humano, en la voluntad expresada minutos antes del partido -cuando aún no se conocía el fatal desenlace- por el Osasuna y el Valencia. Bernardino González se ratificó ayer en las declaraciones realizadas a La Voz poco después del partido, cuando aseguró que se había brindado al acuerdo que alcanzasen los equipos: «Me puse a su disposición, yo hablé con el presidente del Comité Técnico Nacional, pero la decisión de jugar fue exclusivamente de los clubes». Acuerdo necesario Su compañero en la Primera División, el coruñés Evaristo Puentes Leira, afirma que en la medida de saltar al campo nunca prevalece el criterio del colegiado. «El que está más afectado es el que tiene que decidir», apunta, pues considera que las circunstancias concretas del momento tienen mucha importancia, y matiza que ni siquiera la Federación dispone de la llave para elegir. «Lo primero son las personas y el sentido común se tiene que imponer; cuando murió mi sobrino yo me volví para casa», dijo. El presidente del Comité Gallego de Árbitros, José García Cabreros, felicitó públicamente a Bernardino González por ponerse a disposición de los clubes. «Al suceder poco antes de la disputa del encuentro puede catalogarse como una causa de fuerza mayor, por lo que el árbitro estaría facultado para aplazar el duelo; es como si hubiera habido temporal, el colegiado podría decidir no jugar tras consultar sólo con los equipos, pero ¿cómo hubo partido si los clubes estaban de acuerdo en no hacerlo?», se pregunta. García Cabreros también defiende a la Federación, pues apunta que cuando algo similar ocurre en la categoría autonómica «a nadie se le ocurre llamar a Julio Meana (el presidente de la institución); para eso están los organismos y en este caso sería competencia del responsable de guardia, en el caso gallego el secretario general Ramón de Llano». El vicepresidente del Comité Técnico Nacional, el coruñés Óscar Medín, abundó en que el partido se disputó porque los clubes quisieron. «Bernardino sólo puede reflejar en el acta la decisión de los clubes, él no tiene potestad para decidir nada unilateralmente», indica. Medín culpa de la polémica actual a los responsables de los equipos, aunque matiza que todo se hubiera solucionado si el Comité de Competición o la Federación hubieran tomado partido en uno u otro sentido.