El coruñés dirigió el sábado en Málaga su partido 160 en la Primera División, superó a García de Loza y se convirtió en el colegiado gallego con más encuentros en la categoría
16 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.«Ahí queda eso», afirma satisfecho. Evaristo Puentes Leira se ganó un hueco en la historia del fútbol gallego después de arbitrar el sábado pasado su encuentro 160 en la Primera División. Ningún colegiado de la Comunidad, ni siquiera su admirado García de Loza, que se retiró de la élite tras 159 partidos, puede presumir de un dato que elogia la regularidad del trencilla de As Pontes. Vilipendiado más de una vez por la crítica, la trayectoria de Puentes, nacido en As Pontes hace 42 años, destaca el valor de la constancia como su gran aliado para alcanzar las metas marcadas. Tan sólo una se le resistió, la de la internacionalidad, pero durante su carrera en la Liga doméstica no le faltan encuentros tan trascendentes o más que algunos continentales. En su décima temporada en la categoría el nombre del árbitro coruñés va unido al respeto que impone entre futbolistas y entrenadores. No en vano esta campaña el Comité parece empeñado en convertirlo en un consumado apagafuegos . Así, puede presumir de haber afrontado dos de los partidos más complicados de esta primera vuelta: cerró el 2004 con el Barcelona-Valencia más bronco de los últimos años y, para seguir en racha, abrió el 2005 con el caliente derbi andaluz entre el Málaga y el Sevilla. «Las adversidades son cada vez mayores, porque los jugadores no ayudan y la presión de los aficionados, los medios y los propios clubes hacia nuestra labor es muy grande», se queja. Lejos de amilanarse, Puentes se reafirma en su profesión -«me siento árbitro desde que me levanto hasta que me acuesto», señala- y asegura que cada temporada que pasa disfruta más con su labor. El coruñés, al que le quedan hasta tres temporadas más en la élite, no encuentra techo para su récord.