Ante un Getafe tan limitado como bien trabajado por Quique Sánchez Flores, el Atlético continuó sin aprobar sus dos asignaturas pendientes en este curso: ganar fuera de casa -no lo hace desde que se impuso al Albacete en la lejanísima segunda jornada- y acertar ante el gol. Los rojiblancos sacaron un mísero empate en un partido que debieron ganar porque se adelantaron en el marcador y jugaron toda la segunda parte contra diez por la expulsión de Pulido. Mérito enorme el del Getafe, que completó una grandísima segunda mitad, firmó las tablas en una estelar jugada en la que llegó a dar una decena de toques seguidos antes de la definición de Pachón, y supo sufrir en el acoso final del Atlético. Fernando Torres volvió a dejar patente que vive un mal momento y que está peleado con el gol. Gronkjaer fue el mejor jugador sobre el campo, pero sus magníficos pases no encontraron nunca un buen rematador. La entrada de Jorge por un apagado Sosa resultó providencial. Nada más entrar, el grancanario, tras un largo despeje de Garcia Calvo, hizo el gol que adelantaba a su equipo. El tanto noqueó al Getafe tanto o más que la expulsión en las postrimerías del primer período del lateral Pulido. Lejos de hundirse, el Getafe le echó agallas tras el descanso y supo arrinconar al Atlético, que aún así pudo sentenciar en un bonito contragolpe que marró Torres. La insistencia de los locales tuvo su premio con el gol de Pachón.