Será el tercer concurso del carballés en la prueba africana
13 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Por tercer año, el piloto Fran Gómez Pallas pasará la Noche Vieja camino del desierto africano. Después de hacerse con una KTM 660 y estirar sus ahorros hasta límites milagrosos, el de Carballo se enrolará en la próxima edición del Dakar, que partirá de Barcelona a finales de año. Mientras la mayoría de los pilotos dedica los días previos a ultimar detalles, Fran apura estas jornadas buscando de forma desesperada un mecánico que le acompañe. El arreglo está cerca. «Mi intención es compartir el mecánico de Antonio Ramos -piloto murciano-, para lo que tendría que darle alrededor de nueve mil euros», comenta Fran, quien no desea repetir una nueva incursión en el desierto sin asistencia técnica. «Si tú mismo te haces de mecánico acabas destrozado, duermes dos horas cada noche y un rally ya difícil de por sí se convierte en una pesadilla», explica el piloto, que tiene una preocupación aún mayor, la lesión de su mano izquierda. «La tengo tocada, estoy acudiendo a un componedor de una aldea de Cee, y es lo que más preocupa ahora mismo, no acabo de recuperarme», apunta. La etapa más difícil La mano y el Desierto del Teneré. «Ésa es la prueba más dura, son etapas de criba, porque la organización lo que quiere es que lleguen muy pocos a la meta, así ahorra gastos -analiza Gómez Pallas-; el Teneré es terrible, son 800 kilómetros en un día y muy duros, con dunas muy altas. Después llegan zonas volcánicas también complicadas para las motos». ¿Qué ha aprendido este piloto de Carballo de sus participaciones del 2000 y del 2003? «Pues que hay que tomarlo con calma, ir al setenta por ciento, sin dormirse pero sin desgastarse. En mi primer año fui a toda leche, salía de competir en motocross e hice el bobo, demasiado rápido y, aunque acabé, llegué molido por mil sitios», recuerda. En el 2003 su máquina dijo basta a tres jornadas del final. Junto a Fran pilotarán 21 españoles más, aunque el actual campeón, Nani Roma, deja su papel de favorito a Isidro Esteve ya que él probará las cuatro ruedas. El de Carballo tiene pruebas de que Roma no es sólo campeón en lo profesional, sino también en lo humano: «A él le faltaban diez minutos para salir y yo tenía el motor desmontado, y va el tío y se pone a ayudarme, le dije que se largara, que podía perder minutos, pero nada, 'tranquilo gallego, que hay tiempo', me dijo».