La falta de acierto hunde al Pontevedra en la clasificación

Tino Rascado PONTEVEDRA

DEPORTES

El Murcia se llevó los tres puntos con un gol en el minuto 89.

12 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

El Pontevedra acabó hundido en el fango en la tarde de ayer ante un Murcia ramplón, que demostró ser, con diferencia, el peor equipo que pasó por el viejo estadio de Pasarón esta temporada. Un gol de cabeza de Varela a un minuto de la conclusión del encuentro provocó la quinta derrota de los granates en su estadio (0-1) y la protesta generalizada de su magnífica afición, que a pesar de la mala trayectoria del equipo sigue siéndole fiel. Ayer fueron cerca de ocho mil los aficionados que asistieron atónitos a la nueva demostración de falta de acierto en la finalización de su equipo. El encuentro fue un calco del disputado el pasado sábado en el Nuevo Colombino ante otro ex Primera. Entonces el Recreativo de Huelva también se vio superado de principio a fin por un Pontevedra que con su juego combinativo y su decidida apuesta por el ataque, acabó acorralándole en su área y sin embargo vio cómo, en el último minuto, el centrocampista gallego Viqueira lograba el gol de la victoria. Ayer otro equipo plagado de jugadores con pasado en Primera División se limitó durante gran parte del encuentro a contrarrestar los ataques de los granates. Pero si algún día el joven ariete brasileño Charles se convertía en el revulsivo del equipo, ayer falló lo que parecía imposible fallar. Al margen de un duro disparo desde la frontal que salió rozando el poste derecho de la portería defendida por Juanmi, tuvo dos a huevo en el segundo palo. Completamente sólo resbaló en ambas y acabó desperdiciando la posibilidad de poner a su equipo por delante en el marcador, como también lo hizo Canabal, Javi Rodríguez -sigue fuera de punto, sin su frescura en ataque-, Navarro, Capdevila, José Manuel, Cabrera... Aurelio Gay puso sobre el terreno de juego a todo su arsenal ofensivo. Confirmó su apuesta por Capdevila en el lateral izquierdo y dio entrada a José Manuel como interior derecho. El zurdo aragonés tuvo que redoblar su esfuerzo para defender y atacar por su banda y el gijonés José Manuel sólo aportó algunas pinceladas de la calidad que se le presupone por su pasado. Carencias y militaciones Pero independientemente del dominio intensivo del Pontevedra, de llevar siempre la iniciativa en el juego y de crear numerosas ocasiones de gol, el equipo volvió a mostrar las mismas carencias y limitaciones de otras jornadas. Su recurso fue otra vez el pelotazo largo desde atrás, en ocasiones con cambios de orientación, pero careció de ese centrocampista capaz de canalizar el juego ofensivo por el centro buscando las espaldas de los defensas. Carlos Padín, protestado y denostado por un amplio sector del público y que en sus últimas comparecencias sobre el terreno de juego recurrió en exceso a los pases horizontales, es el único jugador capaz de realizar ese juego entre líneas con el que poner en franca ventaja a los delanteros con sus defensores. Además, Aurelio Gay tendría que saber, tras lo visto en Huelva, que necesita otro jugador con mejor toque de balón -también Padín es el mejor en esta faceta- para sacar las faltas y los córners. Las jugadas de estrategia son determinantes en el fútbol y máxime en los momentos en los que un equipo esté atascado en la finalización, como lo está el Pontevedra. Como ya hizo en Huelva, el defensa central Rey fue el ejecutor de todos los saques y el venezolano tiene un buen disparo en las faltas directas desde la frontal pero no dispone de ese toque de calidad que haga llegar el balón tenso y a media altura que tan buenos resultados suele darle a un goleador. Frente al Real Murcia los granates dispusieron de dieciséis saques de falta y nueve saques de esquina y ninguno sirvió para poner en apuros al guardameta Juanmi. Es más, tras la entrada de Asier Salcedo en el terreno de juego en lugar de un incisivo pero desacertado Canabal -un cambio protestado por el público- el vitoriano creó más peligro en un saque de esquina que todos los que ejecutó Rey y José Manuel juntos, aunque los de éste fueron algo mejores. Veinticinco balones al área Resulta difícil de entender que en veinticinco balones que llegaron al área murciana en faltas y córners nadie acertase a convertir alguno en gol. Además, tras el golazo de Rey en el campo de La Condomina ante el Ciudad de Murcia, el internacional venezolano se ha adueñado de los saques desde la frontal. Sea desde el lado derecho o desde el izquierdo. En más de una ocasión se ha percibido malestar en algunos jugadores cuando se acercaban decididos a sacarla ellos. La derrota ante otro de los implicados en el descenso complica muchísimo la salida del Pontevedra del pozo. Son muchos los aficionados que en estos momentos ven ya al equipo en Segunda B. No es para menos después de diez jornadas consecutivas sin ganar y de haber encajado cinco derrotas en su estadio, donde todavía no se le ha visto lograr una victoria, hasta el más optimista tiene tocado el ánimo tras lo visto ayer ante un pésimo equipo como demostró ser el Real Murcia. A partir de aquí la cuesta hacia la permanencia se ha empinado muchísimo. La directiva, cuerpo técnico y plantilla tratan de levantar la cabeza esperando cambiar una racha aciaga a la que les ha condenado sus errores y su falta de acierto ante el gol. Dominar como hizo ayer frente a los pimentoneros no tiene ningún valor desde el momento en el que los encuentros no se juegan a los puntos, como en el boxeo. Sólo vale el k.o. y ayer el equipo de Mario Husillos, que al término del encuentro se atrevió a sacar pecho a pesar del ridículo hecho por su equipo, le tumbó en la lona en el último minuto de juego. ¿Habría servido de algo el empate? Cuando menos tendría más fácil mejorar el goal average particular con los murcianos en el partido de vuelta por si ambos siguen enfrascados en la lucha por la permanencia. Incluso supondría un mínimo consuelo para frenar la racha de cinco derrotas consecutivas que ha recibido.