La portería del Athletic empieza en Agolada

Pedro J. Barreiros REDACCIÓN

DEPORTES

JORDI ALEMANY

El padre del canterano Pampín nació en este municipio pontevedrés

29 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Los sueños de Roberto Pampín López comienzan en Agolada y terminan en San Mamés. El portero formado en la cantera del Athletic de Bilbao acaba de hacerlos realidad tras su debut con el primer equipo vizcaíno: la expulsión del titular Daniel Aranzubia le llevó a debutar en los últimos minutos del derbi ante la Real Sociedad, el pasado día 21, y a disputar al completo el choque del sábado ante el Santander. Para este partido, incluso acudieron al histórico estadio, considerado la catedral del fútbol español, sus padres. La abuela, finalmente no, porque -explica Manuel, el padre de Roberto- «se pone muy nerviosa y sólo vio en la televisión después el reportaje, cuando ya le habíamos dicho el resultado». Manuel Pampín nació en la parroquia de Brocos, perteneciente al ayuntamiento de Agolada, pero emigró a Bilbao hace ya 40 años y su acento, desde luego, lo delata. «Nací en Brocos como podía haber sido ya aquí; intento volver cada dos años, por no perder el contacto de todo con la familia que sigue allí», explica. Su mujer es originaria de Curtis, en A Coruña, y junto a la abuela y al chico viven en Arrigorriaga, un municipio vizcaíno a unos quince kilómetros de Bilbao. Desde luego, su hijo Roberto hace mucho que no visita el lugar de procedencia de la familia Pampín. «El chico coge las vacaciones en julio y no todo el mes, así que hace muchísimo que no va a Galicia; además, él ya anda por su cuenta», dice Manuel. Vocación Según su padre, Roberto Pampín, la última perla de Lezama, apuntaba a futbolista desde pequeño. «Sólo quería balones como regalo: balones, balones y balones... Y eso que yo era un paquete como futbolista, pero él siempre lo tuvo muy claro», comenta. Manuel habla con la satisfacción de quien lleva acompañando a su hijo cada día a entrenarse con la camiseta rojiblanca del Athletic desde que tenía 11 años. «Aún ahora voy con él, éste año era el de su debut en la Segunda B, llevaba dos temporadas en la Tercera División y nunca hubiéramos pensado que iba a jugar tan pronto en la Primera División», apunta. Pampín padre describe al joven jugador como «un chaval muy tranquilo». «Para él era un sueño jugar en San Mamés -añade- y, por encima, que su equipo gane el partido ya es lo máximo», dice. Manuel, que trabaja de tornero, asegura que no permitirá que Roberto se confíe en su progresión como guardameta: «Lo que le ha pasado hasta ahora no es nada; por la lesión de Lafuente él sabe que será el suplente de Aranzubia hasta enero, que luego le tocará volver al Bilbao Athletic y que es muy joven, después... El destino dirá, pero el fútbol no se acaba en el Athletic».