El valenciano se estrenó como goleador en el último minuto.
07 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Los espectáculos esperpénticos pronto pasan al olvido, y lo único que se recordará del partido que protagonizaron ayer en Balaídos el Celta y el Poli Ejido será el resultado. Los celestes encadenaron su segunda victoria consecutiva gracias al primer gol de la temporada de Juan Sánchez, que al filo del último minuto rescató al equipo vigués del infierno que está suponiendo jugar esta temporada en casa. Fue uno de los peores partidos de la temporada de los de Fernando Vázquez, a quienes les costó incluso superar al Poli Ejido cuando los andaluces se quedaron con un futbolista menos a falta de más de media hora para el final. Vázquez ha pasado del blanco al negro, de la noche al día, en un abrir y cerrar de ojos. De buscar el fútbol combinativo que no le dio resultados ha pasado al extremo contrario. El conservadurismo le dio tres puntos en Salamanca y parece haberse convencido de que esa es la línea en Segunda División. Con su alineación de ayer sorprendió a propios y extraños, no por el sistema elegido (algo parecido a un 4-2-3-1), sino por la situación de los jugadores. Oubiña y Giovanella formaron el doble pivote natural, pero el técnico celeste situó cayendo hacia la derecha a José Ignacio y en la izquierda a Ángel. Con esta disposición no era difícil pensar que la renuncia al espectáculo era absoluta y ese pensamiento se plasmó tal cual en el terreno de juego. El Celta carecía de elementos capacitados para llevar el balón con mediana claridad a las cercanías del área andaluza, y a su vez el Poli se vio incapacitado de crear juego ante el enorme tapón diseñado por Vázquez. Se produjo durante muchos minutos lo que habitualmente se denomina centrocampismo. El balón circuló sin orden ni concierto entre las botas de los diferentes jugadores y muchas veces sin control por el aire, lejos de las áreas. Ocasiones andaluzas Y lo que son las cosas. Esa pretendida solidez que buscaba el entrenador gallego no impidió que fuese el rival el que generase las ocasiones de gol más claras de la primera mitad. Primero fue Corona en un disparo que rechazó en un defensa céltico y se elevó por encima de un adelantado Pinto para estrellarse en el palo. Fue el primer susto, pero poco después llegó la primera jugada trenzada del encuentro en una carrera de Pedro Vega por la izquierda, que acabó en un centro que tras tocar con la cabeza Corona remató Víctor Salas de cabeza hacia las manos de un Pinto bien colocado. En medio de estas dos oportunidades andaluzas, fue otro jugador del Poli, el central Carlos García el que casi marca en propia puerta, al despejar un balón al área de Oubiña ante el acecho de Vryzas. Fue un rival el que produjo el único peligro de los célticos ante el meta Kike en el primer tiempo. Y aunque hubiese sido injusto, el colegiado escamoteó el gol a los célticos, al señalar fuera de juega una posición de Vryzas cuando el balón le llegó tras el rechace de un rival. Con una propuesta tan pobre se llegó al descanso. La reacción era necesaria y Vázquez tenía cartuchos en el banquillo como Gustavo López, Jonathan, Sava y Sánchez. Pero la reacción tardó en llegar y entretanto, los primeros minutos de la segunda parte alcanzaron un nivel alarmante de antifútbol por parte celeste, incluso con Pedro Vega metiendo otro susto en el cuerpo a la parroquia viguesa con un zurdazo que se fue ligeramente desviado. Las circunstancias inesperadas que siempre son susceptibles de suceder en un partido de fútbol dieron un giro favorable al Celta. Tuvo que lesionarse Giovanella para que Fernando Vázquez moviese el banquillo. El técnico dio entrada a Sava y Gustavo López, sacando del campo al brasileño y a José Ignacio. Inmediatamente después fue expulsado Sierra y el Poli se quedó con uno menos y más de media hora por delante. Con una cara más ofensiva y en superioridad, el Celta fue llegando, con más corazón que ideas, al área andaluza, sobre todo con las internadas de Gustavo López por la banda izquierda. Ángel estrelló la pelota en el travesaño tras un centro del argentino en la ocasión más clara. Expiraba el partido y parecía que volaban otros dos puntos de Balaídos, cuando surgió Sánchez, que había sido el último en incorporarse entre los silbidos del público, para estrenarse como goleador esta temporada en el momento de más urgencia. El valenciano estuvo atento al rechace tras un derechazo de Jandro, y superó a Kike logrando un gol que tiene su peso en oro. No importa no convencer, la cuestión es vencer.