El presidente del Breo achaca todos los males a la lesión de Bell
29 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.No es un consumado orador y su capacidad para envolver con el discurso no llega a los niveles de su antecesor en el puesto, Francisco Moure, así que Jesús Lence trató ayer de convencer a la afición con palabras llanas de que su plan de hacer un Breogán grande aún no ha alcanzado su fecha de caducidad. «El proyecto no está en decadencia, seguimos pensando en que hay opciones para entrar en la Copa y queremos organizar este torneo en el 2006 para llevarlo a Santiago. Si no lo intentas no lo logras. Hemos hablado con El Corte Inglés y hasta con el presidente de la Xunta. Todos los objetivos están en pie, aunque lleva tiempo lograrlos», señaló ayer con la voz entrecortada, síntoma inequívoco de que sabe que pisa un terreno movedizo. El dirigente celeste hizo, como se esperaba, un ejercicio de autoridad y confianza en el cuerpo técnico y abundó en su giro hacia la moderación. Lence echó la culpa de todos los males actuales a la lesión de Bell. Para ello, se remontó en el tiempo: «El año pasado ya vi que había cinco jugadores que habían tenido muchas bajas, así que cuando aposté por Moncho López le dije que hiciera un equipo a su manera, pero sin contar con esos hombres. Moncho (López) renovó la plantilla por orden del consejo». Se supone que las alusiones eran a Racca, Garcés, Biota, Sanmartín y Davis, aunque éste apenas se perdió partidos en su etapa lucense. Bien en pretemporada Lence aludió a que el Leche Río «funcionó bien» en pretemporada y que estuvo a punto de ganar al Barcelona, «pero luego llegó la lesión de uno de los mejores jugadores». Ahí radica, a su parecer, el problema del arranque liguero: «Desde que no está Bell nos falta el veinte por ciento y eso nos ha llevado al puesto decimoséptimo. Por lo demás, el equipo funciona».