«Creo que en esta Vuelta se les fue un poco la mano»

La Voz M. F. | REDACCIÓN

DEPORTES

David Blanco, décimo en la general, dice que la última semana de carrera fue muy dura y cree que Valverde, al que en el Kelme llaman «Chafallantas», no hubiera ganado aunque no se hubiese caído

27 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

La Vuelta a España tiene una versión para Galicia. La del gregario. La vivida por David Blanco, uno de los dos gallegos que participaron en la carrera. Mientras Marcos Serrano ayudaba a Roberto Heras a apropiarse del jersey oro, Blanco arropaba a Alejandro Valverde en el Kelme y, de paso, lograba un brillante décimo puesto en la general. El santiagués, procedente de la cantera del Club Ciclista Coruñés de Raúl Rey, dice que ha vivido una experiencia tan dura como gratificante. Entre las cimas temibles, menciona las de Catí y Monachil. De esta última comenta que es una cumbre engañosa, porque en las imágenes ofrecidas por la televisión no parece muy espectacular, pero es «una animalada». «Creo que en esta Vuelta se les ha ido un poco la mano, sobre todo en la última semana, con cinco días de montaña consecutivos», afirma. Pero cree que es «un honor» trabajar para Valverde. «Si no es el mejor, es uno de los mejores ciclistas del mundo. Y sólo tiene 24 años. Algún día, cuando deje la bicicleta, podré decirle a la gente: 'yo corrí con Valverde'», señala. Ahora los componentes de la formación valenciana se permiten bromear con la dichosa caída, pero reconoce que cuando Valverde besó el suelo se paró el corazón de la serpiente multicolor de forma tan sorprendente como emocionante. «El día en el que el pelotón se detuvo para esperar a Valverde después de la caída, se me pusieron los pelos de punta. Todos nos ayudaron, se portaron muy bien», indica. A pesar de todo, sostiene que el líder del Kelme no habría ganado la Vuelta aunque se hubiera librado de las magulladuras de Caravaca de la Cruz. «Tenía dolor en la rodilla, Pero después, si te molesta todo, la rodilla no importa. La carrera se perdió en otra jornada. Nosotros fallamos el día de La Covatilla, en Salamanca, y el problema es que lo hicimos todos a la vez. Ahí se nos fue todo», admite el corredor. Como Torrente Adversidades aparte, el gallego destaca que en su formación reinó el buen ambiente, al que contribuye el jefe de filas, que es, según el gallego, «el más cachondo del equipo», que siempre está de broma. «Habla como Torrente [uno de los apodos que le dan al ciclista murciano], pero después de la caída, con la que dejó la bici echa un cromo, en el equipo le llamamos 'chafallantas', porque era el nombre que Alejandro le daba a Javier Pascual», explica. Mientras otros, como Marcos Serrano, piensan ya en el Campeonato del Mundo de Verona, cuya prueba en ruta se celebrará el domingo, Blanco comienza a hablar de vacaciones. Pero sin perder la perspectiva: «Este año con la Vuelta he tenido suficiente. Pero no sé, me gustaría probar en el Tour...».