Juliá venció tras una escapada en una etapa intrascendente
21 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Roberto Heras y Alejandro Valverde se van a jugar la Vuelta a España en La Covatilla, en la sierra de Béjar, en casa del actual maillot amarillo y que llega al terreno que mejor conoce. Los dieciocho kilómetros finales de una etapa enormemente dura en su conjunto parecen cosa de dos, pero no conviene olvidar a Santi Pérez, el corredor asturiano que es tercero en la general a 1.45 de un Heras que este martes se encontraba tranquilo ante la llegada a sus dominios. «Creo que ya está dicho todo sobre lo que nos queda de carrera. Lo que quiero es que llegue la etapa y ver qué pasa. Conozco todo el recorrido y es bastante duro. Es una ascensión que a mí me va bien y que tiene mucha dureza. Es mejor llegada que la de Navacerrada, al menos para intentar marcar diferencias», comentaba Roberto Heras. La etapa de hoy es bastante más dura que la que ganó Santi Blanco en 2002, se suben más kilómetros de puerto que entonces y lo que hay antes del final también es más selectivo. Éste es un dato que le da moral a Alejandro Valverde, que sólo lo ha pasado mal, de las cinco llegadas en alto que llevamos en la Vuelta, en El Calar Alto, el día después de su caída, donde Heras le aventajó en 1.27. Juliá fue el más listo Con el pensamiento puesto en La Covatilla, la Vuelta a España cumplió ayer con una etapa de trámite entre Olivenza y Cáceres, marcada por el calor y en la que se impuso el corredor murciano José Cayetano Juliá, el mejor amigo de Alejandro Valverde en el Kelme. Juliá formaba parte de una amplia escapada que estuvo en fuga durante 160 kilómetros, en la que iban hombres como Chente García Acosta o Paco Lastras. El italiano Danilo Di Luca, al que el Tour de Francia no dejó tomar la salida, el colombiano Iván Parra, el campeón de Estonia, Erki Pütsep, Cristian Moreni, que ya sabe lo que es ganar etapas en la Vuelta e Iñaki Isasi, de Euskaltel, configuraban ese grupo, además de Juliá. Una fuga de lo más abigarrada, corredores desesperados en busca de un triunfo que se iban a jugar la victoria parcial puesto que el Liberty, el equipo del líder, sabía que no podía intentar amarrar todas las fugas que se produjesen. Llegaron a tener hasta 17.32 de ventaja. Finalmente Juliá fue el más listo arrancando a dos kilómetros de meta y llegando en solitario a línea de meta.