Marcó dos goles, insuficientes para conquistar el trofeo Hellboy
05 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Pedro Munitis presentó anoche sus credenciales como segundo delantero. O lo que es lo mismo, se dio a valer como alternativa a Juan Carlos Valerón. El cántabro fue el futbolista más destacado de su equipo jugando por el centro, y logró dos tantos excelentes, aunque no sirvieron a los coruñeses para conquistar el trofeo Hellboy en el Vicente Calderón. El Deportivo empató 1-1 contra AEK de Atenas y Atlético de Madrid los dos encuentros que disputó, cada uno de ellos de 45 minutos. Esos resultados facilitaron el triunfo del , que se impuso en el último duelo. Resignado ya a los condicionantes de una plantilla corta, Irureta encontró en este torneo la ocasión propicia para realizar pruebas sobre la polivalencia del equipo. Al fin y al cabo, la ausencia por varios motivos de Molina, Mauro, Fran, Andrade, Scaloni, Víctor, Valerón y Romero planteaba una situación límite como la que podría darse durante la temporada por acumulación de sanciones y lesiones. En los primeros 45 minutos, contra el AEK, el Deportivo formó con el siguiente once: Dani Mallo; Manuel Pablo, César, Pablo Amo, Capdevila; Sergio, Duscher; Héctor, Munitis, Luque; y Pandiani. En el segundo, frente al Atlético, sólo cambió el portero con la entrada de Munúa. Es decir, que Héctor probó como interior derecho (no era la primera vez) y volvió a hacerlo bastante bien. Pero el ensayo más interesante, sin duda, fue el de Munitis por detrás de Pandiani. El cántabro sorprendió en este puesto, el que más le gusta. Fue el atacante más activo del equipo y marcó dos golazos. El primero, de cabeza al AEK tras un centro medido de Manuel Pablo. El segundo, al Atlético de Madrid en jugada personal. Con Fran lesionado, Irureta busca soluciones para suplir a Valerón. Y si el de Munitis fue el primer experimento de la noche en esa demarcación, el segundo fue el de Tristán. Diego entró al campo por detrás de Changui. Era el regreso del andaluz después de una larga ausencia y de una pretemporada irregular. Y la verdad es que a Tristán se le nota la inactividad. Le queda por delante un buen esfuerzo si quiere recuperar su forma idónea. Más pruebas en el laboratorio de Jabo: el fabrilista Pita tuvo unos minutos en el centro del campo junto a Duscher. La escasez de pivotes ha hecho que Irureta se interese por conocer las prestaciones de este canterano, al que se le vieron detalles interesantes. Lo hicieron bien asimismo Cancela y Xisco. Respecto al juego del Deportivo, el bochorno de la noche madrileña y el frío que transmitieron las gradas semivacías no fueron precisamente aliados del espectáculo. El equipo no estuvo bien ante el AEK y mejoró bastante frente al Atlético de Madrid, aunque sin alardes. En el haber del Dépor hay que anotar la coordinación de la defensa en el fuera de juego, una maniobra con la que abortó numerosas aproximaciones de sus rivales, sobre todo en el primer encuentro. En el debe constan los alarmantes fallos defensivos que propiciaron los goles de AEK y Atlético. En el primer caso, con el agravante de que llegó en el último minuto del duelo. En un libre directo, Lyberopoulos amagó el disparo pero centró. Soares remató a placer, libre de marca y delante de Dani Mallo. Este error, anecdótico en un amistoso, se suma al cometido ante el Atlético y a los acumulados por la defensa blanquiazul esta pretemporada. El problema debe atajarse cuanto antes. Tampoco estuvieron afortunados los blanquiazules en los penaltis. Tres fallos frente a los griegos parecen excesivos.