El equipo sumó la segunda victoria por la mínima con un gol del debutante Nagore en el minuto 85
04 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El Celta ya se ha dado cuenta de que en el infierno se sufre, pero aunque sea sin brillantez, lo que importa son los puntos, y el gol del debutante Nagore salvó los tres que había ayer en juego en Balaídos. Era previsible que un recién ascendido de Segunda B como el Nástic se presentase en Balaídos con una muralla defensiva ante uno de los presumiblemente grandes de la categoría. Pero nada más lejos de la realidad. El técnico visitante, el gallego Luis César, dejó a cuatro jugadores siempre en predisposición de salir con peligro al contragolpe. El Celta cogió pronto la batuta y, sin lanzarse alocadamente hacia la meta rival, fue encontrando caminos para generar ocasiones. Gustavo López abrió un pasillo por la izquierda, por donde llegó el primer aviso para Felip, pero su centro fue despejado por la defensa cuando Canobbio se encontraba con el gatillo preparado. Los catalanes tocaban, pero les faltaba profundidad. La tormenta celeste fue previa a la meteorológica. Justo antes de que cayesen rayos y truenos y la mitad del tendido eléctrico se desvaneciese, los celestes arreciaron en sus llegadas al área. Dos remates consecutivos de Gustavo Lopez y Nacho Franco no acabaron de milagro en el primer gol de la temporada en Balaídos porque el central Tortolero estaba atento y consiguió salvarlos en la misma línea de meta. Casi sin solución de continuidad Capucho recibió un centro desde la izquierda, que remató enganchando el balón en el aire, pero se le escapó ligeramente desviado. Arreció también la mayor tormenta que se recuerda en los últimos años en el estadio vigués y con ella se mojaron las ideas célticas, mientras que los tarraconenses empezaron a sentirse cada vez más como peces en el agua, aunque sin crear excesivo peligro. Las condiciones atmosféricas empobrecieron el fútbol cuando el partido prometía divertir a los escasos asistentes. Pero después de la tempestad siempre viene la calma y el Celta salió indemne del primer tiempo, aunque la tranquilidad meteorológica no coincidió en este caso con la de los celestes, que comprobaron como el Nástic, ya perdidos todos los complejos, si es que los tuvo, salió decididamente a por los tres puntos. El viento sopló a favor del Celta cuando el colegiado expulsó al lateral visitante Alfonso, obligando a Luis César a recomponer su equipo. Quedaban cuarenta minutos por delante y el equipo vigués no acababa de carburar. Era necesario algún revulsivo y Vázquez lo buscó en el debutante Facundo Sava, que se esfumó en la mediocridad del equipo. Tardó, quizás demasiado tal como estaba el encuentro, en salir Juan Sánchez, pero el gran salvador fue Nagore, que entró en el campo en el minuto 84 y en el primer balón que tocó, en el lanzamiento de un golpe franco, consiguió el gol que sirve para que el Celta haga pleno: dos victorias en dos partidos. Mínimas, sí, pero que valen seis puntos.