Bosma y Herrera sucumbieron ante una exhibición de Emanuel y Ricardo, que vencieron en dos sets y los relegaron al segundo lugar del podio de voley playa
26 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Toni Rojas, el pinchadiscos canario del estadio de voley playa de Farilo, quiso ser premonitorio. Justo antes del inicio de la gran final pinchó La vida te da sorpresas, quizás como un mensaje en clave para animar a sus amigos Bosma y Herrera. Pero no. No hubo sorpresa. Ni de lejos. Lo que hubo fue una exhibición a cargo de los dos mejores jugadores del mundo. Ante ella, el dúo español no tuvo más remedio que claudicar en dos sets (21-16 y 21-15) y 47 minutos raspados de juego. Antes del partido, la pareja española confiaba en que el exceso de responsabilidad hiciera mella en los brasileños. Se presuponía que tanto Emanuel como Ricardo estarían algo amedrentados ante el maleficio que les ha perseguido en los Juegos impidiéndoles ser campeones. Ricardo, entonces con Marco como pareja, perdió en Sídney la medalla de oro ante los estadounidenses Blanton y Fonoimoana. Una sorpresa total. Como sorprendente había venido siendo hasta Atenas el papel de Emanuel en sus citas olímpicas. El genio de Curitiba, doble campeón del mundo, no había llegado ni siquiera a unas semifinales. La teoría del maleficio se desvaneció en un suspiro. El gigantesco rematador (2,01 metros) no perdonaba en la red y Ricardo logró defender en dos ocasiones su servicio con dos lanzamientos diabólicos a esa tierra de nadie que siempre queda entre los rivales. Tras estas acciones, Bosma y Herrera se quedaron remolque antes de romper a sudar. Ello les colocó en un estado de tensión en cada punto que en nada les beneficiaba. Ya se sabe: cuando no hay margen de error, llegan los errores. Herrera lo cometió en un remate que no entrañaba demasiadas complicaciones. Se le marchó fuera. Fue el 10-7. Bosma y Herrera trataron de replicar, pero no dieron con la tecla, sobre todo el castellonense, al que se le vio sobrepasado. El saque de los brasileños les ponía en muchos problemas y Ricardo no perdonaba en la red. Así las cosas, el primer set no tardó en caer del lado de los favoritos. Fue un 21-16 en poco más de 17 minutos de juego que no admite lugar a discusión. Para desgracia del dúo representante de España, el segundo set comenzó de idéntica manera al primero. Brasil se puso 2-0 con un saque envenenado de Ricardo. A partir de ahí, un recital. Voley-samba en el estadio de Farilo. Con el marcador en 6-2, Javier Bosma daba patadas a la arena. Pidió un tiempo muerto que no cambió nada. Todo lo contrario. De regreso a la cancha, Ricardo y Emanuel parecían jugar cuesta abajo. El 7-2 llegó en un bloqueo soberbio del rematador de Salvador de Bahía. Y el 8-2, en un nuevo saque del colocador de Curitiba. En fin, que la mejor pareja del mundo del voley playa se había lanzado como una posesa en busca del oro. Ante esa evidencia, a los españoles sólo les quedaba aguantar el chaparrón con un mínimo de decoro. Es lo que hicieron Bosma y Herrera. Sumaron 15 puntos y se fueron a felicitar a sus rivales.