Hoy se celebran las primeras pruebas de piragüismo, en las que los gallegos están entre los favoritos al podio.
22 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Comienza la semana grande del deporte gallego. La mejor generación de la historia de deportistas olímpicos de Galicia nos tendrá con el alma en vilo en siete días que pueden ser inolvidables. Triatlón, vela y, sobre todo, piragüismo, son las bazas a jugar por nuestros deportistas. Precisamente, el deporte de la piragua se estrena hoy en aguas del embalse de Schinias, una pista construida sobre lo que fue un antiguo aeródromo a unos tres cuartos de hora de Atenas. De los cinco gallegos que componen el equipo nacional, cuatro entran hoy en competición. Sólo Carlos Pérez Rial tendrá que esperar un día para su debut. Todos han preparado a conciencia esta cita olímpica, pero hay un factor que se escapa de sus manos, el tiempo. Las previsiones para la jornada de hoy no son, en principio, como para celebrarlas. Se temen vientos fuertes, que aunque no necesariamente se transformarán en las temidas olas, sí que pueden perjudicar a los mejores. Y entre los mejores, están los gallegos, porque tanto David Cal, como Teresa Portela, Alfredo Bea y David Mascato cuentan con opciones. Hubo momentos en la jornada de ayer en los que se llegó a especular con la posibilidad de aplazar las series clasificatorias, tal y como ya ocurrió en la semana anterior con el remo. Finalmente, no se tomó semejante acuerdo. El grupo mostraba ayer una tranquilidad impropia de la cita que está a punto de afrontar. A las ocho de la tarde, hora griega, cenaban en el hotel Thomas Beach, un modesto lugar tomado por el piragüismo español que se encuentra a cincuenta metros de un grupo de apartamentos, en el que duermen los palistas. Sólo un peligro parecía amenazar a la expedición: los mosquitos. Los insectos griegos demostraron ayer ser muy competitivos. Y tenaces hasta el agotamiento del rival: léase las personas. En el equipo nacional se echará de menos hoy a Jovino. Él era el que primero tenía que entrar en acción, en el k-1 mil metros. El positivo del tudense tuvo un efecto devastador en principio. Antes de producirse la noticia, la selección nacional trabajaba concentrada en Navia (con la excepción de David Cal, aislado en Trasona). Allí, las relaciones profesionales, familiares y afectivas se entremezclaban con total naturalidad. Cristina González, hermana de Jovino, era la fisioterapeuta, mientras que Daniel Brage, entrenador del equipo masculino de kayak, es el marido de Cristina. Ambos abandonaron el equipo en solidaridad con el palista. El golpe fue duro para el grupo. Mayor si se tiene en cuenta que el médico, Manuel Rodríguez Alonso, sobre el que cayeron buena parte de las miradas tras la EPO detectada, es el novio de Bea Manchón, la media naranja de Portela en el K-2 y miembro del K-4. Sería una ingenuidad pensar que el equipo no ha quedado tocado, a pesar de la apariencia optista que pretende transmitir. El otro aspecto que está poniendo a prueba la dureza mental del grupo es el tremendo marcaje al que desde el positivo se les está sometiendo. De hecho, recibieron dos visitas sorpresas de los vampiros. Una, la madrugada anterior al viaje a Atenas; y otra, dos días antes. «Nos van a brear a controles», decía un miembro del equipo que se espera pasar más de uno en Schinias. Pero ante la adversidad, nada mejor que hacer piña. Tras la cena, los entrenadores del equipo nacional se reunieron para organizar la jornada. Si por algo se ha caracterizado este equipo es por tenerlo todo programado. El secretario técnico de la Federación Española, Iñigo Losada, junto a Suso Morlán, técnico de David Cal; José Manuel Vallejo y Pablo Tenreiro, del equipo femenino; Ionel Rata, responsable de Bea y Mascato; y Carlos Prendes, del equipo masculino kayak, estudiaron los últimos detalles. Y, probablemente, aprovecharon la ocasión para pedir a los dioses griegos de que convenzan a Eolo de que no sea excesivo en su aparición matinal de hoy.