Libertad bajo confianza

La Voz ENVIADO ESPECIAL | VILALBA

DEPORTES

XOSÉ CASTRO

Javier Irureta expuso a la plantilla del Deportivo unas normas de convivencia básicas y pidió responsabilidad y exigencia.

21 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Doce jornadas de trabajo, diez de ellas concentrados en Vilalba, y dos partidos amistosos son más que suficientes para conocerse. Así lo considera el entrenador del Deportivo, Javier Irureta. Una vez conseguida la adaptación inicial, llegó el momento en que la plantilla debe tener claros ciertos conceptos. Así, en la mañana de ayer el cuerpo técnico cambió los planes iniciales (baño y masaje para la mayoría del plantel, mientras algunos jugadores subirían al céped de A Magdalena para ejercitarse suavemente) y anuló el entrenamiento en el campo de fútbol para reunirse en grupo con los treinta futbolistas bajo sus órdenes. Tras el baño y masaje, los jugadores se congregaron en una de las salas del hotel de concentración para atender a las directrices que Irureta les expuso. El entrenador les reunió con el objetivo de indicarles de forma general algunas consideraciones tácticas, ciertas normas de convivencia y disciplina, y pidió máxima responsabilidad y exigencia a sus futbolistas. Deportivamente, el vasco planteó al grupo el modo en que deseaba que el equipo se desenvolviese sobre el terreno de juego. No entró en detalles específicos de cada línea (suele hacerlo en ciertos momentos de los entrenamientos) ni de cada posición (para ello, se cita de forma individual con cada uno de los componentes del plantel). Javier Irureta también hizo un repaso a la trayectoria del equipo en las últimas temporadas y, con los números en la mano (puntos, goles...), defendió la labor realizada en las diferentes competiciones, intentando mentalizar a sus jugadores de que igualar lo conseguido puede considerarse como uno de los objetivos morales. En lo relacionado con las normas de disciplina y convivencia, el técnico vasco lanzó una serie de recomendaciones (nunca prohibiciones o imposiciones) básicas encaminadas a evitar la dispersión de la concentración del grupo. Incidió, sobre todo, en la puntualidad a la hora de las comidas o de los desplazamientos en autocar. También hizo hincapié en el uso del teléfono móvil (sin restricciones concretas de horarios o lugares) y el respeto a las horas de descanso (sin establecer un toque de queda para irse a la cama). Es decir, que el entrenador opta por una libertad bajo confianza.