Empató gracias a un gol ilegal y a otro de Tudor en propia meta.
17 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Francia, con fortuna y después de verse en desventaja, no pudo más que empatar contra una selección croata (2-2) que descubrió las debilidades del campeón europeo, que se jugará el pase a cuartos en la última jornada, contra Suiza. Un gol en propia meta de Igor Tudor y otra mala cesión del capitán croata permitieron mantener su condición de invicta a una selección francesa que, quizá, pecó de prepotencia tras el descanso. Al trote, con una alta eficacia a balón parado y el respeto que impone Zinedine Zidane, Francia se creyó en la siguiente ronda antes de tiempo y ofreció a Croacia la posibilidad de revivir. Francia siguió siendo un conjunto rocoso, que se impone en el campo, pero que no deslumbra. Sin la chispa del Mundial '98 o la solvencia de la pasada Eurocopa, no tuvo más que a Zinedine Zidane para desequilibrar, en el primer tiempo, y eso le bastó. Todo lo bueno que pasó en el primer tiempo, lo firmó el del Real Madrid. El campeón europeo, sin embargo, dio por acabado el trabajo antes de tiempo, porque Croacia no se había acercado a su meta en toda la primera mitad. El equipo de Otto Baric no necesitó, sin embargo, más que siete minutos para desvelar las lagunas defensivas de un conjunto que, tras estar más de mil minutos sin encajar un gol, ahora se muestra inseguro. Francia volvió a sufrir por Mikael Silvestre, que, escorado a la izquierda para dejar sitio a Desailly, fue un desastre. En el minuto 48, arrolló a un rival y propició el empate de Milan Rapajic. Cuatro minutos después, se tragó el amago de Dado Prso, que le superó con un globito y aprovechó un increíble fallo en el despeje del propio Desailly. Pero la suerte volvió a estar del lado de Francia. Una mala cesión de Tudor, en su peor noche, que no acertó a despejar el meta Butina y la aprovechó Trezeguet para empatar, tras llevarse el balón con el brazo.