El ex presidente del Atlético de Madrid y máximo accionista del club rojiblanco, Jesús Gil y Gil, permanece con las constantes vitales estables y en estado «estacionario» dentro de la gravedad, tras sufrir el domingo un infarto cerebral que le llevó a ser ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Cemtro de Madrid, donde aún permanece. Según el último parte médico, el ex alcalde de Marbella mantiene el mismo nivel de consciencia de las últimas horas, aproximadamente de un cuarenta por ciento, y seguramente no sabe lo que le ha ocurrido. Gil aún no puede hablar, pero sí responder a algunas órdenes sencillas como abrir los ojos, sacar la lengua y apretar o soltar la mano. El TAC de control que se la ha practicado revela una «lesión isquémica cerebral con edema», lo que en términos coloquiales significa una disminución del riego sanguíneo y una inflamación. Al menos, no se detectan signos de hemorragia, extremo que el director médico de la clínica, doctor Mariano Malillos, no dudó de calificar de «positivo». Según fuentes médicas, que evidentemente siempre se curan en salud, la vida de Gil no corre un riesgo inminente, aunque la posibilidad de un desenlace fatal siempre está latente cuando un paciente se halla hospitalizado en cuidados intensivos. Aunque pasó la noche «muy estable» y tranquilo, la evolución de esta grave crisis apenas ha experimentado una leve mejoría desde su ingreso, algo a lo que los médicos no conceden mucha importancia porque obedece a la lógica.