La victoria del Ourense en su visita al Celta B le daría la cuarta plaza y rubricaría el primer pleno gallego de la historia de la promoción de ascenso a Segunda División
10 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El pleno gallego en la promoción a Segunda División depende del triunfo del Ourense, que visita al Celta B en un derbi a medio camino entre la amistad y la rivalidad. Dos sentimientos opuestos en apariencia, pero que se sustentan en los mismos factores. Hay que hablar del pasado celeste del propio entrenador y hasta tres titulares del plantel de O Couto, pero también de las ansias de vencer de unos futbolistas que, en el lado de los visitantes, triunfan tras ser desechados de los planes vigueses y, en el caso de los jóvenes del filial, ansían demostrar, ellos sí, su validez para el primer equipo de Balaídos. Una escuadra en apuros que se jugará en otro derbi, éste contra el Dépor, buena parte de sus posibilidades de permanencia en Primera División. Ni Javier Maté ni Milo Abelleira, los entrenadores de Segunda B, encuentran similitudes entre los dos partidos. Ni por los objetivos en juego ni por el interés de sus aficiones. «Estoy seguro de que todo el fútbol gallego desea cuántos más conjuntos de la comunidad en Primera mejor, pero también conozco la rivalidad existente entre el Dépor y el Celta, y que muchos aficionados coruñeses esperan un triunfo de su equipo», asegura el técnico ourensanista Abelleira, al tiempo que ofrece su particular visión del Celta B-Ourense del próximo domingo: «Para mí es como un Celta-Dépor en el que uno ya estuviese clasificado para la Liga de Campeones y el otro necesitase ganar para lograrlo también». La preocupación del entrenador céltico Javier Maté pasa antes por Riazor que por Barreiro. Si el Celta no gana al Dépor y firma su descenso a Segunda División, el filial se verá privado de la plaza ganada en la promoción tras una excepcional Liga regular. «Los pensamientos de mis jugadores, por egoísmo y por cariño a este club, están hoy en el derbi del sábado porque sus ilusiones y sus esperanzas pasan por la salvación del primer equipo, nosotros disputaremos un partido para salvaguardar los buenos modos deportivos», advierte. Con lo que sueña Manuel Rois, presidente del Ourense, es «con mantener la inercia del triunfo ante el Alavés B». Los tres goles endosados al filial vasco revivieron las expectativas rojillas, que apela a «olvidarse de la buena vecindad». «Si el Ourense juega al mismo nivel que en la última jornada -añade- no debería tener problema para ganar». Un pensamiento que abunda su homólogo del Racing, Isidro Silveira, quien rechazaría cualquier acuerdo para facilitar una victoria del cuadro de As Burgas: «La necesidad que tiene de ganar le va a ayudar y no creo que pase muchos problemas para hacerlo». No se mostró de acuerdo el máximo mandatario del Pontevedra Nino Mirón, quien asegura que en otras autonomías hasta «estaría bien visto que el Celta B levantase el pie del acelerador en este partido, no vamos a ser los tontos del grupo».