Tablas en una lucha de ritmos

La Voz

DEPORTES

El Deportivo dejó vivo al Málaga en una primera parte repleta de calidad, y sufrió en la segunda por la mayor intensidad de juego del rival

25 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El Dépor se llevó un empate de La Rosaleda tras una clara lucha de ritmos entre dos equipos que buscaron la victoria por caminos opuestos. Se intuía un partido de intensidad menor por parte del Deportivo por la influencia de la Liga de Campeones. Pero Irureta, que se las sabe todas, buscó otra vía en La Rosaleda: la posesión y el control del partido. En el once deportivista, casi todos jugadores presumían de toque y control: desde Diego Tristán hasta Djalminha, pasando por Víctor, Fran, Duscher, Mauro... Calidad suficiente para abrir al Málaga sin necesidad de excesivo sudor. La pandilla de artistas se subió al carro de Djalminha y movió el balón en la medular con superioridad insultante. Así, sin un ritmo excesivamente alto, el Dépor había acumulado clarísimas ocasiones de gol en 20 minutos. César mandó un cabezazo al palo, y Tristán un gol cantado a las nubes (otro más después del que sí metió Víctor). El Dépor imponía el ritmo que le interesaba y tocaba el balón con agilidad. En medio del concierto, un hombre dirigía la orquesta: Djalminha. Había mucho interés por comprobar lo que podía dar de sí el brasileño en un partido de verdad. Es decir, rodeado de jugadores de calidad y desde el primer minuto de juego. Djalma no defraudó. Jugó para el equipo; dio un gol hecho a Tristán (lo falló) con una asistencia magistral, sacó con acierto las jugadas de estrategia y se permitió incluso un toque mágico de los suyos que encandiló al fervoroso público de La Rosaleda. Pero el gol de Víctor llegó curiosamente en una de la pocas jugadas sin participación del brasileño. Bien Tristán al proteger y bajar el balón, excelente Duscher en la apertura del juego, y perfecto Víctor en la internada y la definición ante la meta de Calatayud. Con esos argumentos, el Deportivo pudo liquidar el partido en el primer tiempo, con dos clarísimas ocasiones de gol que falló Tristán incomprensiblemente. Diego se echó las manos a la cabeza, pero se las volverá a echar cuando las vea repetidas en la tele. El andaluz sigue muy flojo y el equipo pagó sus errores ante la portería rival. Juande Ramos se la jugó y metió un delantero más, Canabal, antes del descanso. El conjunto local tardó en entender que entrar en la propuesta de toque y calidad del Deportivo era perderlo. Cuando cambió el chip y apostó por dar intensidad al juego, encontró un nuevo planteamiento contra el que el Dépor tenía mucho más complicada una respuesta. Con esos futbolistas en el campo, los coruñeses cedieron el dominio en un segundo tiempo de lucha y garra por parte de un Málaga en el que destacó el empuje de Miguel Ángel. De su mano, los andaluces rompieron estructuras en el partido, pero no supieron qué hacer con los fragmentos del equipo coruñés, que intentó parar el partido todo lo posible para recuperar el mando del duelo. Pero los locales no volvieron a caer en la trampa del Dépor.