El asturiano protagoniza en Imola una gran remontada desde los boxes, en el cuarto triunfo consecutivo del alemán de Ferrari.
25 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Alonso se ha convertido en un ingrediente necesario para la fórmula 1. Al menos mientras Michael Schumacher siga como el señor absoluto de los grandes premios. Al alemán no le importó salir ayer por detrás de Jenson Button, el inglés emergente de BAR-Honda. Se bastó con el primer repostaje para dar su habitual golpe de mano y agarrarse al puesto de líder por cuarta vez en la temporada. Pero es entonces cuando, mientras Schumacher bloquea el espectáculo, surgen Alonso y el equipo Renault para animar la carrera. Al contrario de las tres primeras pruebas, el asturiano falló en la salida de Imola. Partía en sexto lugar y cruzó la primera vuelta fuera de los puntos, mientras más adelante Schumacher daba síntomas de debilidad, acosado por Montoya y con Button escapándose a casi tres segundos, algo que no tardaría en subsanar con la primera incursión en boxes. Por detrás, su compañero Barrichello tendría una guerra muy distinta con Jarno Trulli (Renault), Ralf Schumacher (Williams) y el propio Fernando. Pero el podio ya había quedado definido en la octava vuelta. Imola no es precisamente un catálogo de pasillos para adelantar. Después de la pillería en la parrilla de salida, los pilotos se encomiendan a la rapidez de su equipo cuando toca entrar en el pit-lane . Y ayer los azules de Renault ganaron la batalla de boxes. Tras el segundo repostaje, Alonso avanzó dos puestos de golpe para colocarse séptimo, pilotando por detrás de Barrichello y su compañero Trulli. Así quedaron las cosas hasta la última leva de combustible. Rubinho y Trulli fueron los primeros en ingresar. Re-?nault le ordenó a Alonso apurar las últimas gotas de gasolina y aprovechar la ligereza del monoplaza para arañar décimas de segundo al brasileño. El resto lo hizo el equipo de boxes. El último repostaje de Alonsó duró sólo seis segundos, lo que permitió al asturiano salir en quinta posición por delante de Jarno Trulli. Pero al asturiano le sabía a poco. Se fue a por los Williams, y adelantó a Ralf Schumacher en un despiste del alemán, que perdió más de un puesto por colisionar su vehículo con el del español, que se fue como una bala a por el otro BMW. Pero Montoya resultó beneficiado por las características de Imola, que le permitieron mantener el tercer escalón del podio, donde evitó cualquier roce con el ganador.