El Masters arranca hoy sin el cántabro por primera vez desde que en 1977 se convirtió en su participante más joven. Descarta un bache de Woods: «No se puede ganar siempre»
07 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Cuando Severiano Ballesteros (Pedreña, 1957) llegó a Augusta por primera vez, en 1977, se convirtió en el más joven jugador de un Masters, con 20 años. Hoy se perderá el torneo que abre el Grand Slam ( Golf+, 22.00 ) por primera vez, por sus molestias en la espalda. El mejor jugador europeo de la historia (vencedor de las chaquetas verdes de 1980 y 1983 y los Abiertos Británicos de 1979, 1984 y 1988) responde a las preguntas de La Voz. «Algunos días me siento mejor que otros, pero no he querido forzarme. Para llevar una vida normal, estoy digamos bien, pero para competir aún no». -Hace dos años, Colin Montgomerie creía que usted aún podía ganar un «grande». Si supera sus molestias, ¿se ve en condiciones de hacerlo? -Efectivamente, mi condición física es mi principal condicionante. Para ganar un grande hay que encontrarse al 100%, tanto en las semanas previas, para entrenar, como en los días del torneo. -Este año planificó cuatro torneos en EE. UU. antes del Masters. ¿Su elección tiene algo que ver con la sanción que le impuso el circuito europeo el año pasado? -Mi calendario tenía como único fin llegar lo mejor posible a Augusta. Sé que es un recorrido muy exigente, pero también que mi juego se adapta perfectamente al campo y a todo lo que rodea el torneo. Llevo años sin buenos resultados allí, y en éste intenté aclimatarme lo más posible a la competición en el Nuevo Continente. Esa era la única razón para jugar en Estados Unidos. -¿Cómo se siente en la primera primavera en décadas que no jugará el Masters? -Me siento mal, el golf es todo para mí y Augusta mucho más. Me he visto obligado a renunciar por la lesión. En febrero, entrené con normalidad en el campo que diseñé en San Vicente de la Barquera, que tiene unos greenes extraordinarios y bastante rápidos, tal como me los iba a encontrar en EE.?UU. Viajé con mucha ilusión y no contemplaba este revés. -Tras las victorias de jugadores que no habían ganado ningún «grande» en el 2003 y el bache de Tiger Woods, ¿es el Masters más abierto? -En Augusta es muy difícil que venza alguien que esté muy lejos de los pronósticos. Aunque Tiger es el máximo favorito, no lo es de la forma abrumadora del 2003. -¿Qué significado le da al bache que sufre Woods? -No se puede hablar de bache, es imposible ganar todas las semanas. Es verdad que en lo que va de año sólo ha ganado un torneo, aunque bastante importante, y a estas alturas del 2003 había ganado tres. Quizá salga a jugar menos presionado por la prensa y seguidores y esto puede que hasta le favorezca. -Varios jugadores que superaron una crisis destacaron la ayuda del psicólogo. ¿Realiza algún tipo de trabajo de este tipo? -En todo deporte profesional la mente es muy importante. Me atrevería a decir que en el golf mucho más. Ahora, por desgracia, mi preocupación va dirigida a especialidades como la rehabilitación y la traumatología. -¿Hace cuánto que no disfruta jugando? -Sigo disfrutando a mi manera, aunque mi satisfacción podía ser mayor si los resultados me acompañasen. Para eso debe mejorar mi salud. -Dijo que veía cosas suyas en Sergio García, por su descaro y su carisma, ¿se ve reflejado en otro jugador? -No, cada uno tiene su personalidad. Seguirán saliendo buenos jugadores porque el nivel mejora mucho, gracias a los avances tecnológicos. -Desde que Annika Sorenstam participó el año pasado en el Colonial, se ha extendido la presencia de mujeres en torneos masculinos. ¿Qué le parece? ¿Es positivo para el golf o sólo es promoción para las jugadoras en cuestión? -Es difícil diferenciar en el mundo profesional el márketing de la competición. Al deporte femenino se le tiene algo marginado o, mejor dicho, la repercusión en los medios de comunicación es infinitamente menor. Hechos como los acaecidos con Annika hacen que el golf femenino ocupe primeras planas, lo cual sin duda es muy positivo para el golf, para el deporte y para la sociedad. Otra cosa muy distinta sería la competición entre hombres y mujeres, cosa que no debe mezclarse por razones obvias.