Las dos defensas del Dépor

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade A CORUÑA

DEPORTES

AGENCIAS

El equipo presenta una seguridad en Europa que se diluye en la Liga por falta de concentración y errores individuales

15 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

El sistema funciona bien, son los errores individuales los que lo alteran. Sólo así se explica que el Deportivo roce la perfección táctica en dos partidos con la poderosa Juve y, en ese mismo período temporal, haga aguas en tres encuentros de Liga. Puede que el desgaste competitivo perjudique al equipo, pero es obvio que la motivación y la concentración varían en función del torneo disputado. En la Liga, el equipo se dosifica, baja el pistón y aparecen demasiados errores defensivos individuales. Los más evidentes son éstos: Repliegue lento. Adoptar lo antes posible una posición de defensa adecuada, un punto de partida idóneo para intentar recuperar el balón es labor de los 11 jugadores desde que en el fútbol todos atacan y defienden. Esto se hizo con agilidad en Turín y con lentitud en Mallorca. Allí, la transición coruñesa nunca impidió al rival armar su juego con comodidad. Presión incompleta. Una vez logrado un punto de partida defensivo adecuado, el Dépor está capacitado para utilizar la zona más avanzada (la mitad del campo más alejada de su portería) para intentar robar allí el balón o dificultar la salida al adversario. Para eso es necesaria la solidaridad. Pandiani, Valerón, Luque y Víctor lo hicieron de maravilla en Turín. En Son Moix, los principales intentos fueron de Munitis y Pandiani, siempre por separado. Una labor condenada al fracaso cuando está mal hecha. Sin apoyos. No funcionaron en Mallorca porque faltó colaboración en muchas zonas del campo. Así se permitieron constantes mano a mano de Eto'o y Delibasic, incluso en las bandas. En Turín fueron ejemplares las ayudas de todo el equipo, casi siempre con dos deportivistas frente a quien llevaba el balón, una labor en la que brillaron jugadores como Víctor cada vez que Nedved, muy móvil, se aproximó a su zona. A falta de apoyos, en Palma se vieron reacciones de rabia que son más bien errores tácticos. Como el de Tristán, que baja a la desesperada a hacer falta a quien le había robado el balón, cuando en esa acción era más inteligente su apoyo que su falta. Las ayudas fallaron también ante el Barça, y Ronaldinho encontró el uno contra uno con Scaloni. Errores de marcaje. Sobre todo por despiste o falta de concentración. En Son Moix, antes del primer gol hay una jugada en que dos mallorquinistas aparecen solos en el área pequeña. Uno de ellos remata de cabeza alto, con el otro al quite. Esto afectó incluso a los centrales, a veces mal colocados respecto a su par. Sólo Capdevila entendió bien el peligro de pegarse siempre a Eto'o (le pasó factura a Duscher y Andrade). Joan supo aguantarle y le obligó a soltar la pelota. Fallos en el corte. Anticiparse al pase, despejar y robar son, en síntesis, las opciones del defensa para quitar el balón al atacante. El robo, lo que los ingleses llaman tackling, es vistoso y a veces necesario, pero también peligroso. Sobre todo si se hace donde no se debe y cuando el defensa se tira al suelo en vez de guardar el equilibrio. Le pasó factura a Andrade en el primer gol del Mallorca. Intentó esta acción ante Delibasic y se quedó vendido en el suelo. Repitió el intento más tarde dentro del área. No fue penalti, pero el riesgo de la entrada es indudable y, de hecho, el árbitro pitó. Es lo que le ocurrió a Romero en Valencia. Buscó el balón en vez de aguantar y el colegiado señaló una pena máxima que debió ser falta al borde del área. Mal en el fuera de juego. El Mallorca sólo cayó una vez en la trampa del Deportivo, que falló casi siempre. Es verdad que era la primera vez que esa línea de cuatro (Scaloni, César, Andrade y Capdevila) era titular en la Liga, pero no es buena excusa. En Turín sancionaron a la Juve con una decena de fueras de juego. La mitad no lo eran. Por suerte para el Dépor erraron los asistentes. El fuera de juego está fallando excesivamente en los últimos partidos.