Tres goles de Daniel decantaron una final sufrida
07 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?l Boomerang Interviú logró su cuarto título de Copa. El Playas de Castellón perdió su cuarta final. Curiosamente, cayó las cuatro ante el mismo rival, aunque ayer tuvo el título al alcance de la mano. Le faltó pegada y una pizca de fortuna. El partido comenzó férreamente enmarcado en el guión previsto. El Interviú quería el balón. Combinaba, a veces al ralentí, otras acelerando y triangulando con las prestaciones de un Ferrari, pasando de cero a cien en un visto y no visto. El Playas optó por esperar al rival en campo propio, enseñando los dientes, multiplicando las ayudas. No le importaba que la locomotora verde llegase con facilidad hasta mitad de la pista porque a partir de ahí se acaban los espacios. Cuando recuperaba el balón, buscaba la portería de Luis Amado en dos o tres pases. Rara vez hilaba largas combinaciones porque prefiere las transiciones rápidas, al galope. Hay otra diferencia sustancial entre ambos colectivos. En el Interviú es indiscutible el ascendiente de Schumacher, el mariscal que mueve los hilos y que mejor interpreta las circunstancias de cada partido. Pero incluso el propio Schumacher es una pieza más de una orquesta bien afinada que sabe cuando conviene la música de viento y cuando es preferible la percusión. El Playas tiene más aire de ejército, de colectivo pasional en el que Euler, Nando Grana y, sobre todo Javi Rodríguez, están siempre al quite para dar un grito o hacer un gesto a fin de tirar de la tropa. Visto con perspectiva, al final ninguno de los dos equipos pudo ser fiel al catecismo que profesan. Daniel, que hizo los tres goles, abrió el marcador aprovechando un rechace. A partir de ahí el Playas empezó a presionar más arriba y a aguantar más el balon. Incluso apareció Tatú en la Copa para justificar su cartel con interesantes acciones individuales. Empató el Playas en el minuto 22 y siguió apretando. Le faltó eficacia en un par de contras para ponerse por delante. El Interviú no halló la continuidad que suele acompañarle. Pero no perdió la pegada. Otra acción embarullada en el área acabó con el segundo gol. El tercero llegó con Edesio ejerciendo de portero jugador.