El entrenador serbio ha cumplido más de treinta días en el banquillo celeste y tras un comienzo esperanzador todo está incluso peor que antes del despido de Lotina
01 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?l primer mes de Radomir Antic en el banquillo del Celta ha dejado unas conclusiones negativas que poco tienen que ver con las notas esperanzadoras que supuso su llegada a Vigo. Los celestes están inmersos en la zona de descenso, practicamente apeados de la «Champions», y envueltos en un ambiente enrarecido. Los resultados El 26 de enero fue despedido Miguel Ángel Lotina. Con Ramón Carnero en el banco y el técnico serbio en el palco, el Celta fue apeado de la Copa por el Alavés. El fin de semana, Antic se sentaba en el Ruiz de Lopera ante el Betis para ver cómo no se cumplía lo de «a entrenador nuevo, victoria segura» y caían por 1-0 ante los béticos. El 2-1 ante el Villarreal por el juego del primer tiempo, que no por lo holgado del marcador, sembró de ilusión al celtismo. A eso se unió el debut prometedor de Ilic, que parece un revulsivo con garantías para aliviar la situación. A este marcador se le unió un 0-2 en Valladolid que hacía creer en una remontada con el balcánico, al estilo de la que protagonizó la temporada pasada en el Barcelona. La sombra de la Liga de Campeones volvió a hacer que los celestes se distrajesen y perdieron 0-2 ante el Málaga en Balaídos. A ese resultado se le unieron el 2-3 ante el Arsenal en Champions, que deja al Celta casi fuera de esta competición, y el 4-2 del pasado domingo ante el Real Madrid en el Bernabéu. Tres derrotas seguidas que han devuelto el pesimismo a la afición viguesa y el nerviosismo a una plantilla que afrontará el partido con el Espanyol sabiendo que sólo le vale ganar. Las lesiones Cuando llegó a Antic se abría un panorama despejado para los celestes. Sólo Juanfran estaba en la enfermería y el resto parecían estar todos recuperados. En este mes han ido cayendo: Giovanella, Jesuli, Gustavo López, Mostovoi, Méndez, Cavallero, Vagner y la dichosa lumbalgia de Edú. El mayor ritmo de entrenamientos que impuso Antic con varias sesiones dobles a mitad de semana parece que no fue bien digerido por algunos futbolistas a los que les está costando este esfuerzo a mitad de temporada. El técnico es quien lleva la preparación física, mientras el encargado hasta ahora de esta parcela, Eduardo Domínguez, desarrolla el plan que le diseñan cada semana. El látigo no duele A Lotina le acusaron de haber perdido el control del vestuario y de que los jugadores le habían «hecho la cama», algo que el técnico vasco siempre negó. Vagner llegó a decir que en los que él confió «no dieron la cara». Con Antic se esperaba mano dura pero varios desmadres han salido a la luz pública tras su llegada, lo que le llevó a reconocer la semana pasada que en su carrera como entrenador nunca había pasado por algo así. El cambio de técnico no ha transformado la situación.