El Madrid se acerca a la final

Ignacio Tylko MADRID

DEPORTES

Los goles de Solari y Raúl colocan en ventaja a los blancos en la eliminatoria. El Sevilla dominó, pero erró muchas ocasiones para adelantarse en el marcador

04 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Sin alardes, el Real Madrid ejerció de equipo campeón y castigó severamente a un Sevilla (2-0) que manejó muchos minutos con desparpajo la situación pero careció de remate y atrás, esta vez, pecó de blando. Dos golazos de Solari y Raúl en la segunda mitad marcaron las diferencias y acercaron a los blancos hacia la final, aunque previsiblemente sufrirán un infierno en el Pizjuán. Con un Zidane de nuevo estratosférico, el Madrid supo tener paciencia, esperar sus momentos y sobreponerse a la gripe de Ronaldo y la lesión de Figo. Queiroz solventó la baja de Ronaldo con una apuesta más equilibrada que ofensiva. Dejó a Portillo en el banquillo, tiró a Raúl a la punta, situó por detrás a Zidane, con plena libertad, y alineó a Solari como interior zurdo. En el Sevilla no hubo la más mínima sorpresa. Caparrós puso en liza al once con el que trabajó a destajo el partido. El cuadro andaluz superó claramente al Real Madrid en el primer período, aunque le faltó rematar su gran faena con algún gol. Los hispalenses, tantas veces criticados porque suelen trabar los partidos, quisieron demostrar en el majestuoso escaparate de Chamartín que también saben jugar al fútbol con toda limpieza. Aparte de la falta de Ronaldo, cuya sola presencia acongoja a los rivales, hubo una clave para explicar los problemas del Real Madrid: la rotunda superioridad de los nervionenses en el centro del campo. Antes del descanso, el espeso Real Madrid sólo pudo marcar en un tiro a las nubes de Raúl, tras gran pase de Zidane, algunos testarazos y el postrero disparo del francés, que ofreció de nuevo detalles exquisitos. El Madrid se topó con otro obstáculo inesperado. Pasada la media hora, Figo se rompió y tuvo que entrar Portillo, que pasó a jugar por delante de Raúl. Zidane hizo de comodín y se ubicó hacia la derecha. La segunda mitad no comenzó con buena pinta para el Madrid. El Sevilla salió atacando y dio un par de sustos que hicieron saltar las alarmas merengues. Pero los locales respondieron. Esteban, que se lució a nuevo remate fallido de Raúl, no vio el misil que le lanzó, como si tal cosa, Solari sin apenas ángulo. El Madrid ya estaba en ventaja. A partir de ahí, el Sevilla arriesgó más, se abrió en busca de su ansiado gol, pero lo único que consiguió fue regalarle más espacios a un Real y a un Raúl que siempre extraen oro de las idas y vueltas.