El adiós del futbolista más carismático de Colombia
01 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El mejor futbolista cafetero de todos los tiempos, Carlos «el Pibe» Valderrama, jugó ayer su partido de despedida en la localidad que le vio nacer hace 42 años. Durante un largo tiempo, ellos fueron la Colombia amable. El fútbol cafetero los parió al mismo tiempo para establecer un momento histórico: en el banco, al Pacho Maturana; en el arco (sólo a veces, la verdad), al Loco Higuita; en el centro, al Pibe Valderrama y arriba, al Tino Asprilla. Y ayer, esa santa encarnación se quedó sin su corazón: Carlos Alberto Valderrama Palacio (Santa Marta, Barranquilla, 1961) colgó las botas tras disputar el partido de homenaje que le brindaron sus íntimos en el Metropolitano de Barranquilla que le vio nacer. El momento fue retransmitido en directo y en exclusiva por la cadena GolTv, de la que su amigo Enzo Francescoli (presente en el festejo) es vicepresidente ejecutivo. A pesar de la postrera oferta del Unión Magdalena, Colombia se queda sin el mejor futbolista de su historia, «una referencia para toda Latinoamérica», según palabras del chileno Iván Zamorano y el paraguayo José Luis Chilavert. Ayer, el Pibe tuvo que aparcar durante noventa minutos su frío carácter e ir más allá de su habitual «todo bien» para despedir veintidós años de carrera. Porque, en el fondo, Valderrama hizo país. No destacó como futbolista de club (salvo en los colombianos) sino como capitán de la selección. Su juego cadencioso, sus paredes milimétricas y su ramillete de pulseras de la Sierra Nevada fueron testigos directos de la madurez de Colombia como nación futbolística. Estuvo presente en los tres hitos del balompié cafetero: la Copa América de 1987, con Colombia tercera y en plena explosión; el partido de Milán ante Alemania en el Mundial de Italia 90 (empate a un gol) y el 0-5 que le endosó a la Argentina de Alfio Basile en el Monumental de Núñez en 1993 por las eliminatorias de la Copa de Estados Unidos 94. Días antes, los colombianos habían roto la racha criolla de treinta y tres partidos sin perder. El palmarés de Valderrama es más que digno. Jugó tres Mundiales (el último con treinta y siete años) y cuatro Copas de América, ganó dos Ligas colombianas y la Copa de Francia, y fue elegido dos veces mejor jugador de América (1987 y 1993) y una de la Liga estadounidense (MLS). A falta de grandes títulos, el Pibe se retira con las vitrinas plenas del cariño de su gente. La camiseta amarilla le dio todas las alegrías que los clubes le brindaban a cuentagotas. Debutó en Primera División tras abandonar el colegio John F. Kennedy y de la mano del Unión Magdalena hace 23 años. Fue una época de claroscuros. Y todo estuvo a punto de irse al garete porque Carlos pasó cuatro días en la cárcel tras golpear a un policía. Regresó al redil, pero no al fútbol y en 1984 llegó al Millonarios, donde siguió escarbando en el pozo. El Millonarios lo vendió al Deportivo Cali sólo para recuperar el dinero invertido. En el Valle del Cauca surgió el Valderrama que todos conocieron, formando una dupla espectacular con Bernardo Cuntaquinta Redín. Dos títulos nacionales le convirtieron en jugador del Montpellier francés y segundo colombiano en el fútbol europeo. El Valladolid de Maturana lo rescató de otra crisis en su carrera, pero no pudo recuperarlo totalmente. Retomó su mejor nivel regresando a su país (Independiente de Medellín y Junior de Barranquilla) y fue héroe en la MLS estadounidense hasta el año 2002. Hasta ayer.