El penúltimo trago de JB

Pablo Gómez Cundíns
Pablo Gómez REDACCIÓN

DEPORTES

J. F. MORENO

El Murcia se convierte en una de las estaciones de paso del galés que, tras su etapa en el Deportivo (1995-1997) se ha transformado en un apagafuegos del balón

20 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Después de que el Murcia quedase en evidencia como un equipo al que nadie se atrevía a entrenar, los hermanos Samper recurrieron a su agenda personal para sustituir a Joaquín Peiró. De este modo, el vicepresidente Juan Antonio Samper recordó su etapa en los servicios jurídicos del Real Madrid, llamó a su amigo John Benjamin Toshack (Cardiff, Gales, 1949) y le ofreció una ración de patata caliente. El británico, fiel a su estilo, aceptó el reto y el Murcia se acogerá hasta el final de temporada a una terapia de choque. De Peiró a John Benjamin. Murcia se entregará al lingotazo de JB, lo que le asegura tensión, pero no la permanencia. Después de su paso por el Deportivo, la figura de Toshack se ha ido devaluando hasta convertirse en un apagafuegos que no siempre da resultado. Y lo peor de todo es que, si el plan falla, el equipo en cuestión queda renqueante por una buena temporada. Toshack regresa a la Liga después de tener que huir por salvar a la Real del descenso en el 2001 y hundirla un año después. Italia le dio un asilo discreto, la Segunda División. Allí se hizo cargo del Catania, propiedad del excéntrico Luciano Gaucci, que le prometió el banquillo de su equipo de Primera, el Perugia. A JB ya no le dio tiempo. Luis Fernández, el espejo La vida del técnico galés da para publicar el segundo tomo de sus memorias (el primero lo escribió en su primera etapa en la Real Sociedad, en 1985. El hispanofrancés Luis Fernández es el espejo en el que se mira y, desde su etapa como jugador, Toshack alterna sonados éxitos con estrepitosos episodios negativos. Así, el delantero que brilló en el Liverpool de Shankly al lado de Keegan tuvo que retirarse antes de los treinta debido a una lesión de rodilla. Su palmarés como técnico recoge de igual modo la Copa de la Real; la Liga y el récord de goles del Madrid; y la Supercopa y los diecisiete partidos invicto del Dépor, y el hundimiento posterior de los tres equipos, que tardaron en levantar cabeza tras su adiós. Pero Toshack tiene tirón. No en vano, es uno de los pocos entrenadores por los que un club (el Real Madrid, en este caso) pagó la cláusula de rescisión a otro (el Besiktas turco) para ficharlo antes del fin de contrato. El primer empleo del galés fue como repartidor de periódicos. Ya poco queda de aquel joven. Ahora, JB es un apasionado del golf y fan de Woosman, y se ha establecido dos cuarteles generales en España (Palma y Zarauz). Mano dura Su arrogancia y acidez le ha involucrado en más de una polémica. Sobre todo con sus jugadores. Y nada tiene que ver con su mano dura, la que le llevó a levantar a la plantilla de la Real en 1985 a las cuatro de la mañana y viajar en bus a San Sebastián para entrenar a las siete, como castigo por haber sido eliminados de la Copa del Rey por el Oviedo en el Carlos Tartiere. JB tuvo que hacer las maletas en más de una ocasión tras cavarse su propia tumba en el vestuario. Siempre pensó que no era bueno que los jugadores arropasen demasiado al técnico, y así lo llevó a la práctica. Por eso, dijo que el plantel blanquiazul debería avergonzarse de ganar su primera Supercopa. Por eso, también, idolatró a algunos («Bebeto es Bebeto, y ya está») y se ensañó con otros. En 1993, Sanchís cometó que con Toshack había perdido la ilusión y las ganas de jugar. El gales contraatacó: «Conocer a Sanchís fue un golpe muy duro para mí. Asegura que perdió las ganas de jugar, pero parece que no le quitaron las de cobrar. Nunca debió jugar conmigo, pero tenía que ponerle porque no había otro». El hombre que casi se destituye a si mismo en enero del año 2001 cuando era director técnico y entrenador de la Real (incluso llegó a proponer a Juan Manuel Lillo como sustituto), es el responsable de que la Liga española disfrutase con el juego de Rivaldo, Naybet, Milovanovic, Renaldo, Geremi, Balic, Anelka y Nihat. Precisamente, los fichajes emborronaron su expediente cuando Clarence Seedorf le acusó de poner el cazo en las operaciones de traspaso.