Segunda Supercopa para el balonmano español

La Voz EFE | RIESA

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España se adjudicó la Supercopa de Naciones al vencer con bastantes problemas a la selección alemana, pues el partido tuvo muchas alternativas en el marcador y en el juego debido a la especulación de ambos conjuntos cuando tenían ventajas a su favor de dos y tres goles. Los españoles hicieron valer su aplomo en el tramo final del encuentro, en los momentos decisivos. Lejos de acusar la presión, fue cuando jugaron mejor con un empate a 28, que dejaba todo en el aire y un conjunto alemán lanzado en busca del triunfo ante sus compatriotas. Al contrario que en los partidos anteriores, España, lejos de sacar a relucir los nervios, mostró seguridad y tranquilidad como exhibió Juan García en su lanzamiento que supuso la Supercopa lara el equipo español, segunda en su palmarés, pues también fue primera en la edición de 1991, en el año de su debut. El comienzo del partido fue bastante igualado. Los germanos lograron ponerse por delante en los cinco primeros minutos, pero poco a poco los españoles fueron reaccionando. Al descanso se llegó con igualada a 14 goles, un empate que hacía justicia a lo que había sucedido en la cancha. En la segunda parte la situación no cambió. En todo caso, España se quitó los complejos, la presión del público y no dudó en asumir la responsabilidad del partido. En los momentos claves del encuentro los lanzadores hispanos no fallaron y por ello lograron administrar perfectamente esa renta de uno o dos goles a su favor, con lo que se llegó a los cinco minutos finales y el favorable 29-28.