Ricardo González, natural de Corrientes (norte de Argentina), cumplió 34 años el pasado viernes, pidió a Dios un triunfo en el Open de Madrid, y el Club de Campo se lo entregó merecidamente tras cazar en la última jornada al favorito, el inglés Paul Casey. El sudamericano terminó con 270 (69, 70, 66 y 65) golpes, catorce bajo par. González, viniendo desde atrás, ganó por un solo golpe al inglés que había sido líder las tres jornadas precedentes. No hizo falta la mano de Dios. Simplemente bastó una oración. «En el hoyo 14, miré al cielo y le pedí a Dios que me ayudara», comentó emocionado el argentino, quien pudo estropearlo todo en el último hoyo con un bogey tras caer en el bunker . «Ni me acordé que había llovido. Saqué la bola de la arena por intuición, y después usé el putt también de forma intuitiva. Ni veía el hoyo. Menos mal que ni Casey ni O'Hern hicieron birdie en el 18», comentó. González, con su juego (66 y 65 golpes las dos últimas rondas) y su fe logró su segundo título en el circuito europeo (ganó el Masters de Suiza en 2001), un premio de 233.330 euros y una plaza para disputar el Volvo Masters en Valderrama. El torneo, que estuvo cerrado en la figura de Casey durante 63 hoyos, se apretó al máximo con el pinchazo del inglés tras el ecuador de la última ronda y los acelerones del irlandés Padraig Harrington, el australiano Nick O'Hern y el sueco Marten Olander, los tres que junto con Casey compartieron la segunda plaza final. En esa pelea, que tuvo su punto álgido en el momento en el que cayó una tromba de agua sobre el campo, se incrustó también Sergio García (67 golpes), quien volvió a traerle suerte la compañía del madridista Ronaldo. García, que comenzó la jornada a 7 golpes de la cabeza, se anotó 7 birdies y un solo bogey que le colocaron en los más alto de la clasificación, a falta de dos hoyos. Sin embargo, el castellonense falló en lo que normalmente le acompaña: el juego alrededor del tapete. En el par 3 del 17 no agarró green , y su golpe de aproximación avanzó nada más que dos metros. El palo se le coló por debajo. García acabó en el sexto pusto, con 273 golpes, once bajo par. El aficionado Gonzalo Fernández-Castaño (274) se clasificó en décima posición, aventajando en un golpe a Olazábal, mientras Jiménez concluyó el torneo con 277.