Faltan tres pruebas para decidir quién es el mejor piloto de rallies. San Remo ha despejado dudas sobre los aspirantes: Burns, Loeb y Sainz están en cuatro puntos.
05 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Un francés sobre asfalto italiano amenaza a un británico para ser el mejor del mundo. Dicho de otra forma, Sebastian Loeb gana en San Remo y se pone a dos puntos de Richard Burns con el mundial de rallies muy cercano a su finalización. Pero entre los secundarios de la historia se encuentra Carlos Sainz. No está haciendo un gran mundial, pero su regularidad, su punto de aquí y su cuarto puesto de allá, le ha colocado tercero en la general, a sólo cuatro puntos de Burns. Y quedan treinta por disputar, tres rallies. Curiosamente, cada piloto correrá en casa en algún momento. La próxima semana (17, 18 y 19 de octubre) serán las carreteras de Córcega las que apoyen especialmente a Sebastian Loeb. Siete días más tarde (24, 25 y 26) es de suponer que el rally de Cataluña arrope al madrileño Carlos Sainz y, por último, Gran Bretaña puede dictar sentencia (7, 8 y 9 de noviembre), con evidente ventaja ambiental para Burns, y con fatídico recuerdo para Sainz y su entonces copiloto Luis Moya, donde una avería a escasos metros de la línea de meta les costó un título del mundo. Richard Burns es el damnificado de la última edición de San Remo. El inglés sólo pudo ocupar la séptima posición, en un fin de semana en el que la repentina aparición de la lluvia desestabilizó al plan inicial de todos los equipos. Loeb, dominador en Italia de la primera a la última jornada, se impuso finalmente con apenas 28 segundos de ventaja sobre su compatriota Panizzi, auténtico protagonista de las dos últimas especiales al ser el único que llevaba neumáticos mixtos cuando comenzó a llover y estar a punto de arrebatar el triunfo al propio Loeb. Aunque esta temporada el mayor mérito de Panizzi es un quinto puesto en Turquía, ayer hubiera podido ser su cuarta victoria consecutiva en San Remo. El abandono del finlandés Marcus Gronholm, en puestos de podio desde el primer día, permitió a Markko Martin y a Carlos Sainz sumar un punto más. El madrileño afrontó la etapa final muy mermado físicamente debido a las molestias renales que aún arrastra tras ser operado de un cólico hace una semana. Sainz, a causa del gran esfuerzo de los dos primeros días, pasó una noche muy crítica, en la que incluso tuvo una ligera hematuria. Pero a pesar de todo, Carlos Sainz supo conservar la cuarta plaza final que le permite llegar a las tres últimas carreras con opciones de victoria.