Los más de doscientos jugadores, dieciocho técnicos y 39 árbitros que dan vida a la etiquetada como segunda mejor Liga del mundo, es decir, los auténticos protagonistas del espectáculo ACB, vuelven hoy a las canchas. La ACB 2003-04 puede, finalmente, arrancar a tiempo con sus 104 millones de presupuesto, sus deslumbrantes estrellas -las mejores al margen de la NBA-, sus éxitos internacionales españoles, su atractiva Copa del Rey y un nutrido grupo de candidatos al título que anuncian emoción y batalla. Pero arranca sumida en la oscuridad más absoluta, apartada del medio que convierte la Liga en un fenómeno social: la televisión. En estos momentos, y sin que haya un documento cerrado y atado, sólo habrá transmisiones en las autonómicas, que aún mantienen negociaciones abiertas y van a ofrecer partidos gratis. Los amplios espacios que los medios han dedicado en los últimos días al baloncesto han transmitido los pormenores de un nuevo conflicto entre canastas, el enésimo, y han impedido que los aficionados alimenten su interés por el regreso de Aíto García Reneses al ruedo desde el banquillo del Joventut, por el reto que el Barcelona afronta después del histórico triplete de la pasada temporada, por la reconstrucción del Real Madrid o por la decidida apuesta que el Pamesa repite una temporada más en la ACB y, por primera vez, en la Euroliga. Tampoco ha tenido eco la treintena (31) de jugadores con pedigrí NBA enrolados en las plantillas del campeonato español, ni la modificación de la regla de los veinticuatro segundos -cuando suene la bocina con el balón en el aire no se detendrá el juego- para favorecer la vistosidad del juego, ni la implantación de un nuevo sistema de numeración al estilo de la competición estadounidense, ni la ambición ganadora demostrada por el Unicaja con el fichaje de Walter Hermann, ni.....tantas cosas. Muy pocos habrán oído hablar de alguno de los 32 debutantes que toman la alternativa, de los mil partidos oficiales que el Manresa alcanzará en la vigésima cuarta jornada o los quinientos del Gran Canaria. La posibilidad de que el estadounidense Andre Turner (Fórum) rebase las marcas históricas de 6.000 puntos (le faltan 111) y 750 triples (le quedan veinticuatro) también parece secreto de Estado; como la opción que su compatriota Elmer Bennett (R. Madrid) tiene de convertirse en el jugador con más títulos de mejor pasador en veintiún años de ACB y el amplio abanico de récords que Alberto Herreros puede batir en los próximos meses. El baloncesto arranca, después de todo, según lo previsto, pero sólo en lo que respecta al calendario. Los logros que alcance a partir de ahora, en contratos, en asistencia a los pabellones, en repercusión social y en aclarar su imagen frente al público va a depender de sus protagonistas: jugadores, técnicos y árbitros.