Prueba de fiabilidad en Riazor

José M. Fernández A CORUÑA

DEPORTES

El Dépor recibe al PSV Eindhoven con la intención de olvidar el tropiezo ante el Osasuna y dar un primer paso hacia los octavos de final de la Liga de Campeones

29 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Riazor, el primer escenario para olvidar el fiasco de El Sadar. Setenta y dos horas después, la Liga de Campeones como terapia contra la resaca del primer tropiezo de la temporada en la competición doméstica. El Deportivo recibe hoy ( nueve menos cuarto de la noche, Canal Plus ) al PSV Eindhoven, en la que será la primera visita oficial al coliseo coruñés de un representante de un fútbol, el holandés, con el cartel de espectáculo impreso en la frente. Pese a que lo sucedido en Pamplona ha quebrado, al menos en parte, la confianza en la solidez defensiva de un sistema que hasta el sábado había funcionado como un reloj, Irureta parece dispuesto a pasar página sin más correcciones que la insistencia en evitar los despistes y pifias como las de El Sadar, impropias de todo un líder de la Liga española, y con Héctor -autor de un penalti y de un gol en propia meta en Pamplona- como único e involuntario damnificado. El lateral andaluz, al igual que su compañero Romero -todavía con las secuelas de la picadura de una culebra que sufrió en el aeropuerto navarro-, ha quedado fuera de la convocatoria, por lo que el técnico blanquiazul parece dispuesto a apostar de nuevo por el equipo que perdió ante el Osasuna, con la única inclusión de Manuel Pablo en el lateral derecho. Los blanquiazules saben que ganando los tres partidos de casa la clasificación estaría asegurada y no quieren confianzas ante el equipo que dirige Guus Hiddink. Irureta ha apelado al apoyo del público y a la concentración de los suyos para obtener un triunfo que prácticamente descartaría de la lucha por las dos primeras plazas del grupo a un rival que en la primera jornada perdió en su propio campo frente al Mónaco. De ahí que para el PSV el choque esté rodeado de más urgencias, aunque un tropiezo blanquiazul cambiaría los papeles para el futuro. Los holandeses necesitan puntuar, pero, al igual que el Deportivo, vienen de perder en la última jornada de su campeonato, en el que son segundos. El conjunto de Hiddink asume el papel de víctima, pero no descarta dar la sorpresa, tarea en la que jugará un papel fundamental su goleador, Mateja Kezman. El delantero balcánico, un jugador de sangre caliente y remate fácil, consiguió la Bota de Plata la pasada temporada, por detrás del ex deportivista Makaay, y será el termómetro de un equipo que tiene en la velocidad y el descaro ofensivo sus mejores bazas, yque conserva a Romario, Ronaldo, Van Nistelrooy o Ronald Koeman como referencias históricas de un fútbol de clara vocación ofensiva. Sin precedentes de enfrentamientos entre el PSV y el Deportivo, las referencias hay que buscarlarlas en el hecho de que el equipo de Eindhoven no conoce la victoria en sus siete visitas a España. El balance es de dos empates y cinco derrotas.