Apenas dos días después de anunciar su adiós al Milan, Rivaldo vuelve a sorprender tras dar marcha atrás en su intención de buscar un nuevo sitio donde jugar. El brasileño «se queda al menos hasta diciembre y mañana (por hoy) partirá con el equipo a Vigo», declaró ayer Adriano Galliani, administrador delegado del club, tras casi tres horas de reunión con el jugador. En esta reconsideración cobró máxima importancia el hecho de que Rivaldo tendría que afrontar tres meses de paro (hasta que se abra el plazo de inscripciones en diciembre) que, a sus 31 años, le iban a costar un interrogante en sus posibilidades de fichar por otro grande europeo. El nueva actitud del brasileño demuestra que su decisión de rescindir el contrato que le une con el Milan hasta el 2005, a razon de unos 6 millones de euros anuales (1.000 millones de pesetas), fue fruto de una rabieta por no jugar y haber perdido protagonismo. Dolido en su orgullo, Rivaldo había acusado a su entrenador, Carlo Ancelotti, de incomprensión tras apenas contar con él en el inicio de la temporada. Todo lo ha solucionado el viejo zorro Adriano Galliani, quien organizó, primero, una gran despedida para Rivaldo ante sus seguidores y, poco después, afirmaba: «No se entiende que se vaya ahora, no pudiendo jugar hasta enero. Lo mejor para él, para todos, es que siga entrenándose, incluso pudiendo jugar, y luego si lo desea, puede irse en enero». Con la continuidad de Rivaldo, Galliani se apunta un tanto ante su jefe Silvio Berlusconi, gran valedor del fichaje del brasileño y que hoy, precisamente, celebra su cumpleaños.