David Millar explota su clase y gana en Córdoba

B. Urraburu CÓRDOBA

DEPORTES

MANUEL BRUQUE

Erre que erre, Isidro Nozal sigue luciendo el jersey de oro. En realidad rompió una hoja más del calendario en su camino a Madrid. La decimoséptima etapa, entre Granada y Córdoba, de 188,4 kilómetros, concluyó con la victoria del británico David Millar, del Cofidis. Ganó en solitario. La fortuna se alió con él. El especialista de la crono, que se topó en su momento de la Vuelta con la irrupción de Nozal como freno a sus victorias en la disciplina predilecta, llegó a la carrera con la intención de llevarse el botín de dos triunfos, uno en la crono de Zaragoza y otro en la de Albacete. Ambas, todo rectas y corrientes de aire. Grandes desarrollos y músculo capaz de soportar el doloroso piñón de 11 ó 12 dientes. Pero allí se encontró, como todo el pelotón, estampado de bruces contra el asombroso Isidro Nozal, el cántabro que asumió casi a su pesar el liderazgo del Once-Eroski. Millar llegó veloz a la Mezquita cordobesa. 47,5 kilómetros por hora de promedio en las piernas para lograr su tercera victoria en la ronda española. Y ésta se gestó en las rampas del Alto de San Jerónimo, de segunda categoría, un puerto situado cerca de la meta. En esa cima saltó Millar y sólo Óscar Sevilla, muy inquieto, se libró del marcaje que ejercía Joaquín Serrano. A la rueda de Sevilla, los banesto Unai Osa y Mercado -dolido aún por su frustrado triunfo en Sierra nevada-, el euskaltel Alberto Martínez y el danés Rasmussen. Pero ningún relevo entre el quinteto, poco después cuarteto, pudo con el lanzado Millar, quien se tomó los últimos kilómetros como si de una crono se tratara. Metió el plato y se esfumó hacia un éxito que le era esquivo. Ni siquiera el esfuerzo del Maia, con 36 grados de calor, para que Ángel Edo volviera por sus fueros, surtió efecto. Millar llegó antes que nadie donde nunca pensó. Alberto Martínez y Sevilla se repartieron el podio a 36 segundos de la estela del escocés. Y Erik Zabel lideró, a 41, el pelotón dos plazas por delante de Edo. En medio de ese grupo, escoltado por Rodríguez, llegó Isidro Nozal. El vencedor de la etapa declaró: «Por la mañana le dije al equipo que quería ganar y me pasé todo el recorrido pensando cual era el mejor momento para atacar y al final elegí el mejor sitio». Hoy se disputará la décimoctava etapa Las Rozas-Las Rozas, de 143,8 kilómetros y sin ningún peligro aparente. Éste llegará mañana por la serranía madrileña.