Isidro Nozal y Manuel Saiz acabaron llorando, abrazados, cuando se encontraron en la meta. Los dos descargaron toda la tensión acumulada durante toda la etapa, durante todo el día. Nozal ganaba su tercera contrarreloj en esta Vuelta a España, contando la crono por equipos de Gijón, y le daba la cuarta victoria de etapa a su equipo, delante del nuevo presidente de el Once, Miguel Carballeda, la persona que tuvo que decirle a Saiz que el ciclo de patrocinio se había terminado, que la formación iba a ser historia. La historia del triunfo de Nozal comenzó justo en el momento en el que tomó la salida el escocés David Millar. Saiz le pidió permiso al director del Cofidis, Francis Van Londersele, para seguir a Millar. Lo acompañó en el coche Abraham Olano. Entre los dos fueron destripando el recorrido. Nozal e Igor González de Galdeano lo habían visto horas antes. Saiz temía que Nozal sufriese un bajón. Era la segunda contrarreloj en la que tenía que salir a tope. Lo reguló en todo momento, le mandó ir moviendo desarrollos, procuró que no se le atragantasen los kilómetros. La salida de Isidro fue buena. En el kilómetro 14 marcaba el segundo mejor tiempo, a cinco segundos de Klaus Möller, y aventajaba en 20 segundos a Igor González de Galdeano y en 25 a Roberto Heras. En la segunda referencia, en el kilómetro 27, ya era el mejor crono, con David Millar a cuatro segundos. En el otro paso intermedio, en el kilómetro 41, Millar estaba a siete segundos, Igor a 45, y Heras a 1 minuto y 8 segundos. Nozal no desfalleció, aguantó. Y situó a su compañero, González de Galdeano a más de tres minutos en la general. Con las nuevas diferencias, a los dos corredores del Once les queda administrar la renta que han conseguido. Roberto Heras y Manuel Beltrán están a más de cinco minutos del líder. La etapa de hoy, que unirá Albacete y Valdepeñas, será la antesala de la subida a la Pandera. Cuenta con un recorrido de 167,4 kilómetros en el que no hay ningún puerto puntuable. El trazado es totalmente llano, con el consiguiente peligro de que pegue el viento.