Llegó el día. El Celta salta al escenario de los grandes. La Champions ya está aquí. ¡Qué suene la música! Esa musiquilla inconfundible que cualquier amante del fútbol tararea de memoria. Los célticos pueden destapar el frasco de sus mejores esencias y saltar a partir de las nueve menos cuarto de la noche al Jan Breydel de Brujas sin ninguna presión, a ofrecer lo mejor de sí mismos en el mejor escaparate. En la Liga de Campeones los celestes no se van a encontrar las exigencias del día a día de la Liga, porque hay mucho que ganar, sobre todo prestigio, y apenas nada que perder. Los pronósticos no cuentan en una cita como la de hoy. El Celta tiene a su favor la ilusión de su debut y en contra las excesivas ganas de agradar, mientras el Brujas cuenta con el apoyo de una afición que llenará el estadio, pero el hándicap de su inferioridad técnica. En una liguilla de cuatro equipos y solamente seis partidos por delante, el margen de error para clasificarse entre los dos primeros y acceder a los octavos de final es muy pequeño. Por eso comenzar con una derrota sería un gran inconveniente, mientras que un triunfo elevaría seriamente las opciones celestes. Un empate sería un mal menor y dejaría las puertas abiertas en las próximas jornadas. Habrá que estar muy atentos a lo que suceda en Italia entre el Milan y el Ajax, los otros dos rivales del grupo. El contrincante de esta noche, el Brujas, es a priori el equipo más asequible. El año pasado disputó también esta liguilla y solamente venció en uno de sus seis compromisos. El Barcelona ganó aquí, en el Jan Breydel, jugando con los suplentes cuando ya estaba clasificado. Lotina plantea cambios. Si cumple los ensayos y no juega al engaño como hizo en Praga, utilizará el mismo sistema con el que empató en Anoeta hace dos semanas: tres centrales, dos jugadores abiertos a las bandas, un doble pivote, y tres futbolistas más adelantados. Las bajas de Luccin y Mostovoi, probablemente las dos piezas angulares más importantes, condicionan el planteamiento. También la baja de última hora de Edú, que obligará a Lotina a poner a Milosevic en punta. El brasileño, en un mal gesto, sufrió ayer tarde, cuando entrenaba en el campo del Brujas, una rotura de fibras en un gemelo que lo mantendrá de baja dos o tres semanas. El Brujas juega con tres atacantes. Es un equipo que busca la portería, que presiona, que trabaja. Ponerse por delante y marcarles un gol puede ser decisivo. Hace mucho tiempo que el Celta no consigue un buen resultado fuera de casa en competición europea. Es el momento de recuperar la magia en los grandes escenarios. Esperan en los próximos meses el Amsterdam Arena y San Siro, donde otros equipos españoles ya han brillado. El de hoy puede ser un buen ensayo de qué Celta se va a ver en esta Liga de Campeones.