El hijo del 12+1 veces campeón del mundo logra en Portugal su primera victoria.
08 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.n Las victorias de Toni Elías en 250 centímetros cúbicos y de Pablo Nieto en 125 convirtieron el Gran Premio de Portugal en una gran manifestación del dominio español en el Mundial de motociclismo. Pero a la supremacía de los dos pilotos durante sus carreras en el circuito de Estoril se unió la segunda plaza del jovencísimo Barberá y el afianzamiento de Pedrosa en el liderato de la general del campeonato. Únicamente la actuación de Gibernau, que se despidió del podio de MotoGP en la recta de llegada, impidió que la fiesta española fuera completa. El éxito de Pablo Nieto resultó épico. No sólo por lo apretado del final, en el que superó por escasamente 22 milésimas de segundo en la meta a su compañero de equipo y rival Héctor Barberá, sino porque se trata de su primer triunfo en el Mundial. En una categoría repleta de yogurines ?el propio Barberá soplará 17 velas en noviembre y el mallorquín hijo de gallego David Lorenzo, que ayer protagonizó un brillantísimo sexto puesto, cumplió 16 en mayo?, Nieto, de 23 años, arrastra la imposición paterna de concluir sus estudios antes de dedicarse plenamente a las motos. Porque a rebufo de la moto de Pablo camina la sombra de su progenitor: Ángel Nieto, el triunfador de 12+1 campeonatos del mundo, el gran estratega que dominó el Mundial (de 50, primero, y, después, de 125) entre 1971 y 1985. Un apellido y una exigencia que parecieron frenar el rendimiento de su hijo. Hasta ayer. Cual si el propio campeonísimo hubiera pilotado la Aprilia número 22, Nieto aprovechó a la perfección el rebufo de su rival al triunfo (Barberá) para superarlo en la mismísima línea por el único sitio que sabía que podía hacerlo. «Después de cinco años en el Mundial me ha costado mucho conseguir mi primera victoria, pero lo importante es que ahora va a ser todo muy diferente», señaló el ganador, al que sus familiares y amigos llaman cariñosamente Chiquitín. Novato del año en 1999, un año después de su debut en el Gran Premio de Cataluña, el madrileño se subió por primera vez al podio la pasada temporada en Italia, un puesto que volvió a repetir hace unos meses. «Llevaba mucho tiempo esperando esto, sobre todo después de cómo ha ido la campaña y el año pasado», reconoce. La irregularidad de sus actuaciones habían concedido al piloto una fama de promesa inacabada de la que, por fin, puede librarse. Gran apasionado por el snowboard junto a su primo Fonsi González Nieto, un detalle ocurrido antes de la carrera revela el talante deportivo de Pablo. Tras unos entrenamientos durísimos en los que Barberá había desgastado sus juegos de neumáticos, no tuvo inconveniente en cederle uno de los que le sobraban. Su compañero lo agradeció en la meta: «Me alegro por Pablo y le felicito de corazón; me ha dado una goma sin la que no podría haber estado en el podio».