Los cedidos y los jugadores con carta de libertad protagonizaron un mercado en el que los traspasos pasaron a segundo plano
01 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Del despilfarro al préstamo. De gastar a golpe de tarjeta en Loewe a hacerlo en las rebajas de Cadena 100, si es que existen. Tal es el paso que se han visto obligados a dar buena parte de los clubes españoles de Primera División. Ya no hay nuevos ricos en el fútbol español, sólo los millonarios de toda la vida. Como el dinero ya no fluye con la alegría de antaño, el fichaje, tradicional animador del verano, ha pasado a un segundo plano. Si bien no han acaparado la atención de los comprados Ronaldinho y Beckham, han sido los cedidos y los jugadores con carta de libertad los grandes protagonistas del mercado, los que lo han animado. El Deportivo, unos de los más gastadores de los últimos años, ha recuperado a tres cedidos (Djalminha, Jaime y Pandiani) ha contratado a dos jugadores que llegaron con la carta de libertad (Songo'o y Munitis) y sólo ha fichado, por una cantidad que al parecer no supera el millón de euros, al portero uruguayo Munúa. Su política de contención, a la que obligan los números rojos, es un signo de los nuevos tiempos. Racing y Espanyol Cinco de las incorporaciones del Racing de Santander (Epitié, Aouet, Díaz, Juvenal y Anderson Silva) tenían en su poder la carta de libertad y no costaron un céntimo, al igual que cuatro incorporaciones del Espanyol (Wome, Tayfun, Lemmens y Jordi Cruyff), que también se ha reforzado con Bastía, cedido por el Racing de Avellaneda. La mayor inversión realizada por los periquitos asciende a 500.000 euros, los que pagó al Recreativo por el goleador Raúl Molina. Un cedido (Pinheiro), un jugador libre (Unai) y un fichaje (Valdo, 1,2 millones) son las principales incorporaciones de Osasuna. Proliferan los cedidos y los futbolistas con carta de libertad porque los grandes clubes quieren quitarse rémoras económicas de encima. Es el caso del Madrid, que, entre otros, ha dado vía libre a Munitis y a McManaman, quien cobraba 4,8 millones por temporada. También se ha librado, por una temporada, del pago de la ficha de Morientes, que ayer fue presentado por el Mónaco francés, al que llega cedido. Morientes, al Mónaco El ariete fue pretendido por Olympique de Lyon, Roma, Valencia y Zaragoza, que desistieron al conocer que percibía en el Real Madrid una ficha próxima a los tres millones. El Schalke 04 y el conjunto merengue llegaron a acordar el traspaso por 9 millones, pero se frustró porque el internacional español no aceptó rebajar su ficha. Algunos futbolistas, como es el caso de Morientes, prefieren no darse por enterados de la crisis del fútbol. Otros, como los barcelonistas Cocu y Kluivert, se han adaptado a los nuevos tiempos. El primero renovó por la mitad de lo que cobraba, mientras que el segundo accedió a renunciar a una cláusula, pactada con el anterior presidente culé, que le garantizaba 4,5 millones más por temporada.