Sustituye su imagen de equipo goleador por una solidez defensiva notable.
01 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Tres partidos oficiales y ni un gol en contra. Aunque es pronto para conclusiones tajantes, parece que algo está cambiando en el Deportivo respecto a temporadas anteriores. Ni el Rosenborg en dos encuentros ni el Zaragoza en La Romareda han sido capaces de superar la defensa coruñesa, y cuando ésta tuvo 45 minutos de cierto despiste (en el último partido), Molina se encargó de cerrar la muralla ante su portería. Estos tres primeros duelos de competición tienen otra lectura: el Deportivo ha obtenido una victoria y un empate a domicilio, además de un triunfo en Riazor, con sólo dos goles; uno de Luque y otro de Pandiani. Albert, precisamente, explicaba después de ganar en La Romareda que con esa seriedad defensiva no es imprescindible lograr muchos tantos para llevarse el gato al agua. Y es cierto, porque hubo épocas no muy lejanas en las que el Dépor se armaba con seriedad desde atrás para rentabilizar al máximo el gol. Lo que sucede es que ahora choca este cambio en la imagen del equipo. La temporada pasada se caracterizó en realidad por lo contrario. El Dépor necesitaba a veces dos o tres goles para ganar un partido, lo que desquiciaba a Irureta. Su fragilidad atrás quedaba compensada con una facilidad realizadora espectacular. Ahora, sin Makaay ha bajado el número de goles _al menos, de momento_, pero en cambio la zaga está mostrando una seguridad desconocida desde hace tiempo. Para explicarla no es suficiente el buen momento de Héctor, ni la regularidad de Naybet, Romero o Capdevila. Tal vez más significativa sea la entrada de Andrade en el equipo, pues esa sí es una novedad. El portugués, que no estuvo bien ante el Zaragoza, ha dado fuerza y velocidad a una defensa que necesitaba quizá un toque de juventud. Y a todo eso hay que añadir la recuperación de Molina, que había generado preocupación entre la hinchada durante los últimos partidos de la campaña anterior, pero que la ha disipado ahora con un momento de forma excelente y una seriedad en el área que transmite a todo el equipo. Al abandonar el vestuario de La Romareda, Molina se deshizo en elogios con la actitud defensiva del Deportivo en estos partidos. Ayer insistió en que es «muy meritorio» no haber encajado goles en Zaragoza. En una línea similar, Héctor pintó un futuro esperanzador para el conjunto coruñés «si el equipo mantiene la imagen que está mostrando en los últimos partidos, segura y solvente». Respecto al Athletic, rival de mañana en la Liga, incidió en la necesidad de continuar con la solidez defensiva y el tono de las últimas actuaciones. «A ver si podemos aguantar el nivel físico del rival. Pienso que sí», dijo. El portero realizó también una curiosa y sincera afirmación ante la prensa: «El fútbol es siempre lo mismo. Cada partido es distinto, pero lo que rodea al fútbol es siempre igual. Los periodistas preguntáis lo mismo y nosotros respondemos lo de siempre porque el fútbol no da para mas>.