Tres Tours para la historia

Ignacio Tylko MADRID

DEPORTES

El personaje | Joane Somarriba En diez años ha pasado de una silla de ruedas a ser la reina del ciclismo mundial.

17 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Tenacidad, lucha, coraje, clase y carácter ganador son las cinco grandes virtudes que deportivamente adornan a la vizcaína Joane Somarriba, que este domingo conquistó en París su tercer Tour de Francia y se confirmó como un símbolo no sólo del ciclismo sino de todo el deporte femenino español. Comparada con su gran ídolo, Miguel Indurain, a sus 31 años recién cumplidos emula las hazañas la francesa Jeannie Longo y la italiana Fabiana Luperini. Con 1,71 de estatura, 50 kilos de peso y una constancia sin igual, dio lo mejor de sí años después de quedarse casi paralítica tras ser intervenida de una hernia discal. Somarriba comenzó a montar en bici a los ocho años animada por su padre, marino de profesión que aprovechaba las temporadas que pasaba en tierra para rodar en bicicleta. Más tarde se inscribió junto a su hermana en una escuela de ciclismo y, aunque aceptó sin estar muy convencida, al acabar COU cambió los estudios para dedicarse por entero a las dos ruedas. En 1991 ya ganó su primera Emakumen Bira, una de las carreras por etapas más prestigiosas del país. Todo marchaba de maravilla para Joane. Sin embargo, fue entonces cuando tuvo que enfrentarse a la etapa más dura y larga de su vida. En plena preparación para los Juegos Olímpicos de Barcelona, las complicaciones que sufrió por una operación en la columna vertebral estuvieron a punto de dejarle postrada en una silla de ruedas y le apartaron de su carrera deportiva durante casi dos años. Parecía que el ciclismo había muerto para ella, milagrosamente recuperada después a base de esfuerzo y ganas de salir adelante. Un pulso a los médicos Los médicos le recomendaron que dejara la bicicleta. Sin embargo, Joane Somarriba se negó a abandonar el deporte que tanto amaba. Ante el negro panorama que se le avecinaba si seguía su profesión en el País Vasco, Somarriba, que ya había ganado el campeonato de España, tomó la decisión más difícil de su carrera: emigrar a Italia. Acertó de pleno. Dejó el equipo Hotel Txaguritxua, y en el país transalpino comenzó como gregaria en el conjunto Sansón de la entonces intratable Luperini. Fichó después por el Alfa Lum y se lanzó hacia la cosecha de éxitos grandiosos, culminados en el día de ayer, cuando entró en la leyenda del ciclismo para siempre.