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La tenista belga, de 20 años, es la número uno del mundo tras derrotar este domingo a Lindsay Davenport en el Torneo de Los Ángeles por 6-1, 3-6 y 6-1.
11 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?uando era una niña -es decir, hace cosa de días-, Kim Clijsters tenía las paredes de su habitación forradas con fotografías de Steffi Graf. Aunque su fervor por el tenis prácticamente nació con ella, su reciente proclamación como la número uno del ránking mundial de la WTA encierra la historia de un ascenso explosivo que, por ende, no deja de asustar y de resultar demasiado rápido. Kim nació en Bilzen, Bélgica, en el seno de una familia de deportistas: su padre, Leo, fue el futbolista del año en 1988, y su madre, Els, destacó siempre como una gimnasta de alto nivel. En un ambiente semejante, es fácil entender cómo Kim y Elke, su hermana menor, crecieron más con raquetas que con muñecas. No obstante, la meteórica carrera, con cumbres como la reciente final del Roland Garros en la que perdió ante la también belga Justine Henin, tuvo este domingo su consagración más fascinante: la victoria sobre Lindsay Davenport en la final del Torneo de Los Ángeles la ha encumbrado al número uno del tenis femenino. El ascenso Clijsters, novia del actual número seis de la ATP, Lleyton Hewitt, inició el asalto al trono en noviembre del año pasado. Ahí, en el último torneo del circuito WTA -también en Los Ángeles-, la belga dejó boquiabiertos a los 10.500 espectadores que presenciaron cómo su plenitud de forma, inteligencia y poderío físico despacharon a la menor de las Williams por 7-5 y 6-3. Con el triunfo ante Davenport, Clijsters sumó su sexto título de la temporada, el decimosexto de su carrera, después de caer la pasada semana en San Diego ante Justine Henin, su rival de toda la vida y con la que jugó la final del Roland Garros en una suerte de fiesta nacional belga. Pero, además de Los Ángeles, la de Bilzen acumula en su bolsa del 2003 los torneos de Sídney, Indian Wells, Roma, Hertogenbosch y Stanford. El número uno que ostenta a partir de ahora sólo ha venido a certificar su excelente campaña, en la que ha ampliado a 14 torneos consecutivos su racha de clasificación para las semifinales o final, algo que no sucedía en el circuito femenino desde 1991, cuando Mónica Seles disputó la final de todos los torneos en los que participó. Desde noviembre del 2002 hasta hoy, la carrera de Kim Clijsters ha pasado del quinto al primer lugar en un periodo de sólo nueve meses. Ahora es la duodécima jugadora del circuito que se contabiliza desde 1975 y la heredera de figuras míticas como su idolatrada Steffi Graf. Con una capacidad para combinar ataque, defensa y movilidad, es la primera belga en escribir su nombre en el trono de un imperio que se creía eterno para las hermanas Williams.