Toni Hassmann se impuso en el Concurso de Saltos

Ricardo López REDACCIÓN

DEPORTES

XOSÉ CASTRO

El alemán se hizo con dos de los tres trofeos disputados ayer

09 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Los pegasos son criaturas fabulosas sacadas de los cuentos de hadas. Son caballos alados, que vuelan sobre las nubes, en paisajes decorados con castillos y bosques. Ayer, uno de esos pegasos debió de salir de cualquier historia de fantasía para convertirse -con las alas muy bien disimuladas- en el fiel compañero de Toni Hassmann. El alemán, que en la quinta edición del Concurso de Saltos Internacional de La Coruña había ocupado la primera clasificación, no había tenido demasiadas ocasiones de demostrar hasta ahora su talento debido, básicamente, a la hegemónica actuación de Markus Fuchs. Pero el asunto dio ayer un giro drástico. Toni Hassmann, en la montura de su pegaso, voló, dejó al público alucinado, jugó con los saltos, hizo de sus pruebas nuevas creaciones de magia y elegancia, y se llevó a sus bolsillos los trofeos Vegonsa y Caixa Nova. Así, sin más. En la prueba pequeña, Hassmann dejó el cronómetro en 53,45 segundos, muy por encima de la mejor marca registrada hasta el momento, la de Fuchs, con 54,38 segundos. En la prueba mediana, Hassmann detuvo el reloj en unos imposibles 24,77 segundos, una centésima más que John Whitaker, segundo lugar. El francés Eric Navet quedó de tercero. El encanto del pegaso de Hassmann, sin embargo, llegó hasta el comienzo de la celebración de la tercera prueba del día, el Trofeo Telefónica. El alemán tuvo que retirarse en la mitad del recorrido y ceder territorio al verdadero triunfador, el francés Michel Robert, cuyo tiempo de 36,71 segundos sentenció a Markus Fuchs (37,55 segundos) y a la estadounidense Marley Goodman (41,20 segundos) a la segunda y tercera plaza. Aunque no brilló como en las jornadas anteriores, Fuchs supo mantenerse a la cabeza y conservó en dos de los tres encuentros la segunda clasificación. Por lo demás, aunque la bruma se levantó algo desde el inicio de la mañana, las expectativas de que la competición regrese a la pista exterior son, de momento, poco probables. Es seguro que a los numerosos aficionados este dato les sirva de muy poco. Sea bajo un calor abrasivo, con un sol calcinante y húmedo, capaz de recrear una atmósfera casi africana, o con una bruma impenetrable, similar a la de los grises inviernos londinenses, el público coruñés ha demostrado su entusiasmo por un deporte que sabe sacarle a la hípica su lado más poético. Hoy, el programa incluye el plato fuerte del sexto Concurso de Saltos Internacional de La Coruña: el Gran Premio Ayuntamiento de La Coruña-Caixa Galicia, con una extraordinaria dotación de 166.000 euros. Los participantes tendrán nuevamente la oportunidad de lucirse con su ballet a cuatro patas. Y los asistentes, por supuesto, más motivos para justificar su cálido apoyo a la fiesta de Casas Novas.