?n un plazo aproximado de veinte días quedará perfilado con nitidez el futuro de la Sociedad Deportiva Compostela. El consejo de administración que preside Juan Silva convocará de manera inmediata una asamblea de accionistas para que sean ellos quienes decidan si el club sigue adelante o si es preferible la disolución de la sociedad. La fecha que se baraja como la más factible para tan trascendental cita es la del 22 de agosto. Los dirigentes actuales tienen claro que la situación dio un giro de 180 grados. Antes del 31 de julio las perspectivas invitaban al optimismo y a partir de ese día, una vez confirmado el descenso administrativo, el contexto es otro. Silva no ocultó que el diagnóstico denota gravedad pero también significó que la del Compostela no es una causa perdida. Que han estudiado la situación queda claramente de manifiesto cuando deja entrever que, llegado el caso, podrían ser necesarias medidas que contempla el derecho mercantil pero que no han sido aplicadas en el mundo del fútbol, como ocurre con los expedientes de regulación de empleo. Lo que tiene claro el consejo es que para que el club siga adelante, quiénes lo rijan deben contar con el respaldo de los accionistas. Y que si se decide instar la quiebra, también tienen que ser los accionistas los que fuercen esa medida. Lo más curioso del asunto, y habida cuenta de como está repartido el capital social, es que quienes van a determinar el futuro del Compostela son los dos accionistas mayoritarios: Caneda y el Ayuntamiento, por este orden. El expresidente tiene resuelto cuál será el sentido de su voto: «Yo sigo diciendo que el club es viable. Y más todavía si este consejo recibe apoyos. Tengo claro que mi ciclo ha terminado y que no voy a volver. Pero colaboraré en todo lo que pueda. Ahora es cuando hay que ayudar y no en Primera, que ahí el club se sostiene solo». Además de todas esas consideraciones, cabe recordar también que José María Caneda es uno de los principales acreedores del Compostela. Y cabe recordar, asimismo, que hasta la fecha ha ganado todas las asambleas con el volumen de acciones que controla. Los intentos por localizar ayer al concejal de Deportes, Bernardino Rama, para conocer la postura del Concello fueron infructuosos. No obstante, el viernes, los partidos representados en la corporación se decantaban por empezar un nuevo proyecto desde cero. Ello no fue óbice para que tanto el alcalde, Xosé Bugallo, como Bernardino Rama se dirigiesen al consejo de administración para comunicarle a sus integrantes que los respaldarán en todo aquello que decidan. En consecuencia, y salvo sorpresa mayúscula, todo apunta a que la asamblea votará por la continuidad del Compostela en la Segunda División B. En la junta de accionistas, los actuales dirigentes presentarán, además, el estado de cuentas de la entidad y expondrán cuáles son, a su entender, las condiciones que deben darse para que el club sea viable. Pero no quieren poner el carro delante de los bueyes y, mientras no se celebre la asamblea, no tomarán decisiones sobre fichajes. Esa es una cuestión que preocupa notablemente a la plantilla, ya que el tiempo corre en contra de los jugadores. De momento, siguen trabajando a las órdenes de Lucas. Pero más de uno ya empieza a valorar la opción de cambiar de destino.