Faltaba una estrella por cambiar de camiseta. Faltaba también el golpe de efecto de Laporta y la venganza a Florentino por el fichaje de Beckham. Y apareció Ronaldinho Gaúcho para encajar todas las piezas. El brasileño no encaja en la categoría de superestrella ni tampoco en la de «crack» mediático, pero no defrauda en ninguno de los dos aspectos y la economía azulgrana no está para muchos alardes. Ronaldinho y su hermano Roberto aterrizaron ayer en Barcelona para resolver el fichaje del mediapunta del Paris Saint Germain por el club catalán. Después de haberse introducido en una subasta a tres bandas con el Manchester United y el Real Madrid, finalmente no se lo llevó el club que pagaba más. La oferta inglesa era inferior, pero la madrileña superaba a la de Laporta. El problema fue que Florentino quería aplazar la llegada del gaucho hasta la próxima temporada. Eso agradaba al Paris Saint Germain, pero no al jugador. Mejor oferta blanca El presidente del club galo, Francis Graille, reconoció ayer que la oferta del Real Madrid por Ronaldinho, que consistía en fichar al jugador la próxima temporada, «era buena», pero explicó que «visto el mercado» éste era «el mejor momento de vender el jugador». «Hemos decidido venderlo al Barcelona, aunque la alternativa propuesta por el Real Madrid, que se confirmó oralmente, pero que no se materializó, era para nosotros una buena fórmula», dijo el máximo mandatario. Los catalanes pagarán alrededor de 28 millones de euros, tres más de los que ofreció el Manchester United. Además, en la operación por el delantero, y en contra de lo que se especuló en un principio, no va a entrar ningún jugador culé como moneda de cambio. Tras la reunión que mantuvieron Roberto Assis, representante y hermano del jugador, la directiva del Barcelona y directivos del PSG, las tres partes llegaron a un preacuerdo por el que el delantero ficharía por el Barcelona. Sólo faltaba que Assis comunicara a su hermano los términos de las negociaciones, y que éstas agradaran al jugador. Finalmente, pasadas las cinco de la tarde, Ronaldinho, de 23 años, aterrizó en el aeropuerto de El Prat de Barcelona para rubricar su firma con el que ya es su nuevo club. Después de pasar el pertinente reconocimiento médico, el brasileño firmará el contrato que le ligará al Barcelona para las próximas cinco temporadas. Se trata de la quinta incorporación tras las del meta turco Rustu Recber, el central mexicano Rafael Márquez, el extremo portugués Ricardo Quaresma y el español Luis García. El destino que tomaría el delantero brasileño ha sido una de las mayores incógnitas de este verano. Aunque finalmente ha sido el Barça el que ha conseguido cerrar el fichaje, Ronaldinho llegó a manifestar: «Me veo con la camiseta del Manchester». Se trata de la segunda transferencia más importante del mercado de pretemporada europea, después de la del mediocampista inglés David Beckham al Real Madrid, por unos 35 millones.