El Mallorca, en su tercera final, se proclamó por fin campeón de la Copa del Rey, liderado por Samuel Eto?o, que provocó el penalti que abrió el marcador ante el Recreativo y marcó los dos últimos goles de su equipo, dedicados a su compatriota Foe, fallecido tres días antes en pleno partido en Francia. El camerunés fue el jugador de la final, con una actuación sobresaliente coronada con un golazo a falta de seis minutos para el final de un partido en el que el Mallorca demostró no sólo ser mucho más equipo que el Recreativo, sino que tiene a un delantero prodigioso, uno de los más grandes que militan en el fútbol europeo. Después de perder las finales de Copa de 1991 y 1998, a la tercera fue la vencida para el Mallorca, que no permitió que el decano del fútbol español, el Recreativo, pudiese soñar con el primer título de su larga historia. Para el Mallorca se trata de su segundo título oficial, tras la Supercopa de España conseguida en 1998 frente al Barcelona, y para el joven Eto?o, uno de los partidos inolvidables de su carrera. El delantero cumplió su sueño, y hoy intentará también conquistar con Camerún la Copa Confederaciones. Para el Mallorca de Gregorio Manzano, esta Copa del Rey también supone entrar en la UEFA y disputar contra el Real Madrid la Supercopa de España. Aunque el Mallorca fue superior y mereció el título, la primera parte terminó con polémica, y con los aficionados y jugadores del Recreativo indignados. El árbitro, a instancias de su ayudante, acababa de anular un gol a Xisco, por falta, cuando el delantero del Recre había ganado en el salto a su rival. Pero el gol no subió al marcador y el Mallorca se fue al descanso con ventaja. Esa acción descentró al Recreativo. El equipo onubense, a pesar de dejar sin balón a su enemigo, estaba en el ataque y en su insistencia en los balones en largo y por alto. Así, sin elaboración de jugadas y buscando siempre los pases en perpendicular buscando a Raúl Molina, no podía tener éxito. El Mallorca, sin embargo, aunque ya había dado algún aviso con las internadas de Riera por la izquierda, no falló. En el descanso decayó el juego. El partido no tenía un dominador claro, y se quedó sin ocasiones. Con el Mallorca replegado, el Recreativo no tenía ninguna idea en ataque y sí mucha precipitación, a pesar de que intentó jugar más a ras del suelo. El Mallorca demostró entonces tener más experiencia, consistencia y fútbol que el Recreativo, al que poco a poco le fue pesando la ansiedad. Samuel Eto?o, con su velocidad y pegada, resultó decisivo.